jueves, 22 de marzo de 2012

ENEIDA, LA MORENITA DE PURIO


Nombre, mujer y saloma. Sí, saloma, canto surgido en la soledad del campo. Lamento quejumbroso, como aquél de la lebruna oculta en el follaje del bosque. Melodía revestida de negritud, hispanidad e indigenismo. Desde Purio para la tierra de Belisario Porras y Justo Arosemena. Escucho ese canto que encanta y descifro los códigos que oculta. Saloma de Eneida, alegre, tímida y melancólica. Llena de congojas, olorosa a tierra mojada; con esa cabanga que corroe el alma, pletórica de revolucionarias tristezas, con el Lucero del Sur que brilla desde el austral Pedasí. Y salta al ruedo desde los fuelles del acordeón y el violín que pregona en su cantar la alegría de la vida y los reclamos del alma. Eneida, canto, baile e identidad. ¡Ay Morenita de Purio!, titibú de mis campos…saloma, Eneida, saloma

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