07 abril 2021

LA BANDERA LIBERTARIA

 



El pariteño Juan B. Sosa (1870-1920), que aparte de ser el padre del escritor Julio B. Sosa (1910-1946, recuerda la novela TU SOLA EN MI VIDA) también fue un destacado historiador nacional. Pues bien, el aludido publicó en la REVISTA NUEVA (Tomo V, # 6, págs. 901-904, de diciembre de 1918), un artículo titulado La bandera del Istmo en la batalla de Ayacucho. Allí deja claro que, luego de la independencia del 28 de noviembre de 1821, arribó a suelo patrio Francisco Burdett O’Connor (1791-1871), irlandés jefe del Estado Mayor bolivariano y militar de plena confianza de Simón Bolívar. Su presencia en Panamá, aparte de darle un espaldarazo al hecho emancipador, buscaba reclutar panameños para que formaran parte del llamado Batallón Istmo, el mismo que luego sería parte de la Batalla de Ayacucho del 9 de diciembre de 1824.

En este artículo Sosa cita al propio Francis Burdett O’Connor al referirse a la confección de una bandera bolivariana en tierra panameña; se trata del mismo pabellón que flameara, como dice Sosa, en el Cundurcurca como “la bandera gallarda de los libres”. Todo esto posterior a la Batalla de Matará (3 de diciembre de 1824) y la actuación destacada, junto al Batallón Vargas que dirigía, el capitán panameño José Antonio Miró, sobrino de Francisco Gómez Miró, personaje ligado al 10 de noviembre de 1821.

Escribe Francisco Burdett O’ Connor: “En aquellos mismos días fondeó en el puerto un buque procedente de la China, en el que compré un cajón de té y una buena cantidad de finísima seda con los colores del pabellón de Colombia amarillo, azul y colorado, de la que mandé hacer una hermosa bandera para mi Batallón Istmo”

Las referencias de O’Connor son relevantes en el estudio del pabellón que ideara Francisco de Miranda (1750-1816), enseña que luego se convertiría en la bandera de Colombia, Venezuela y Ecuador. La misma que flamea aún en tierra santeña y que se erige, cargada de historia y de simbolismos libertarios, en la zona istmeña en donde se proclamó por vez primera la independencia de Panamá de España.

El relato comprueba que la bandera tricolor (azul, amarillo y rojo) ya estaba en tierras istmeñas por aquellas calendas; y lo afirma nada más y nada menos, que una figura prestante del proceso de independencia Latinoamérica. Lo ratifica el irlandés convertido en bolivariano que nos legó sus memorias personales, publicadas en 1895, bajo el nombre de Independencia americana: recuerdos de Francisco Burdett O’Connor.

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En las faldas de cerro El Barco, Villa de Los Santos, a 7 de abril de 2021.

 


02 abril 2021

EL VÍA CRUCIS DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE LAS TABLAS



La biblioteca es el depositario de la historia de una colectividad humana y muchas veces podemos valorar a una determinada sociedad basándonos en la biblioteca que posee, como indicador de la salud mental de la misma; al igual que la naturaleza de sus parques, templos, cementerios, escuelas o la conservación, en general de su patrimonio cultural.

La capital provincial santeña tuvo una biblioteca -la Carlos L. López- en la calle que conduce a la sede de una de las emblemáticas tunas del carnaval tableño: Calle Abajo de Las Tablas. En época de jarana popular por allí se agrupa el gentío en tiempo de la fiesta de Momo y la aludida sede de la inteligencia es sahumada por suspiros, ayes, cantos y pólvora.

Habrá ya algunos años esa casa de la cultura sigue cerrada, pero no por designios de Dios, sino por desidia humana. Porque cuesta trabajo creer que en todo este tiempo no se haya podido hacer nada para que abra sus puertas. Si transita por allí la verá mustia y llorosa, como apenada de tan lamentable postración cultural. Y no es que los que allí laboraban no la hayan amado -que me constan sus desvelos-, sino que ella es la víctima del proceder de quienes sostienen los hilos del poder, aquellos que todos lo miran pensando en las elecciones a cargo popular. Y como las bibliotecas no votan, no son sujetos de sus desvelos, si es que alguna vez los tuvieron.

Una ciudad como Las Tablas merece una biblioteca moderna, dotada de tecnología y las últimas producciones del género humano. Y no me refiero a la construcción de una casa de cuatro paredes, como es la costumbre, sino de un edificio que partiendo de su diseño arquitectónico, sea una invitación a disfrutar la estadía en ese lugar del conocimiento.

Yo no me avergüenzo de la que tuvimos, porque bien que la visité y encontré en ella no pocas joyas de la inteligencia humana, lo que lastima mi sensibilidad es verla cerrada por tanto tiempo, como si ella fuera un ente con lepra u otra pandemia. Porque preocupa no solo el mensaje que pregona su elocuente silencio, el desdén por los libros que simboliza, sino la imagen colectiva de una ciudad que no merece tanto desprecio.

Por favor señores del poder político, abran ya esa biblioteca, antes que Porras tengo que regresar para volver a escribir aquel famoso artículo del siglo XIX en el que se dolía de que en la ciudad de Panamá nadie leía.

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A la sombra de cerro El Barco, Villa de Los Santos, a 2 de abril de 2021.


28 marzo 2021

LAS CARACUCHAS DEL DOMINGO DE RAMOS

 


Antonio Miguel Pinzón-Del Castillo

Yo era apenas un niño y mi madre solía ataviarme con camisa y pantalón de pliegue para la procesión de Domingo de Ramos. No entendía el por qué teníamos que salir a correr detrás de aquellas mulas, pues solo me decían que sobre sus lomos iba un importante señor llamado Jesús, que era el hijo de un abuelito con largas barbas a quien se le rezaba y llamaba Dios. Siempre he conservado ese fragante olor que baña de santidad las calles coloniales del pueblo en que nací, ese perfume de caracuchas blancas o rojizas, tendidas como alfombras para dar paso al triunfante hijo unigénito del Omnipotente.

Se puede decir que nací detrás de la Iglesia San Atanasio de la Heroica Villa de Los Santos, en el amplio caserón de quincha que perteneció a mis bisabuelos Estanislao y Nemesia; los primeros juegos y tropiezos los viví en el parque de Las Viudas, donde un inmenso árbol, que la mano del hombre destruyó, brindaba apacible y parsimonioso su sombra vetusta e imponente. Desde mi casa, soportada por añejos pilares y aureolada de un rosario de tejas, podía ver a tía Santo sentada en su portal al otro lado de la pequeña plaza. La visita a su casa era obligatoria un día como hoy, pues frente a ella pasaban las mulitas, divertimiento de niños y devoción de algunos grandes que adornan la calle con lo más granado de la floresta santeña. Desde su silla de ruedas, la hermana mayor de mi abuela Pura, miraba el horizonte con sus ojos celestes como el más hermoso de los cielos, casi esperando la absolución del tiempo. María de Los Santos Peralta Sáez Bendiburg, que era su verdadero nombre, inspiraba la ternura y calidez que poseen todas las abuelas, pero en especial llamaba mi atención por sus rasgos excepcionalmente hispánicos, con una nariz que bien pudo haber sido cincelada por los arcángeles y una piel, que aunque golpeada por el tiempo, hacía notar la vasca genética de la hermosa tía abuela, pues creo que hasta la más augusta de las porcelanas habría sentido envidia de aquella tez digna de una emperatriz. 

No es fácil ir a la procesión ni pasar por allí, las veo a las dos, a las hermanas queridas, a Pura y a Santo y a un niño huraño esperando la veloz carrera camino del parque Rufina Alfaro, las siento en el embriagador aroma de las caracuchas que años después Mama, mi abuela, me mandaba a recoger para colocar en los cajones de su ropa que en los días siguientes estaría perfumada de bendición. Poso mis ojos  hacia el otrora  portal, que hoy  se ha convertido en la casa de un primo y no puedo evitar evocar tantas cosas, momentos dulces de una infancia que se fue, de dos mujeres grandiosas que partieron hacia el infinito y sonríen entre los arreboles de la tarde que empieza a dormitar bajo el incienso floral que al cerrar los ojos me hace algunas veces sollozar de alegría porque sé que ellas no se habrán ido mientras atesore esos pasajes en mi mente y vuelva cada año a ver las flores, las palmas y al Redentor pasear...


19 febrero 2021

ALGUNOS HITOS HISTÓRICOS DE LA VILLA DE LOS SANTOS

 

La trascendencia histórica de la Villa de Los Santos no está en discusión. Su papel en la región y en la república ha sido pregonado por no pocos estudiosos del país. La población que fue bautizada por los cabildantes de 1821 como Libre Ciudad, necesita que le comprendan, y en esa línea de pensamiento presento algunos hechos que son vitales para el logro de ese propósito, acontecimientos que permiten valorar lo que la Capital Histórica de Azuero ha representado en el acontecer regional y nacional. Se incluyen, además, otros sucesos acaecidos fuera de los linderos santeños, pero que repercuten sobre el proceso independentista de 1821, efeméride que arriba a los doscientos años de existencia.

* 1569, 2 de agosto. El Virrey del Perú, don Francisco de Toledo comunica al obispo que han sido nombrados dos religiosos para los pueblos de Parita y Cubitá y solicita al prelado que les dé licencia para ejercer el oficio de curas.

 * 1569, 1 de noviembre de 1569. En la fecha un grupo de españoles, sin previa autorización de la Corona, funda la Villa de Los Santos. Los creadores del villorrio designan como primer alcalde ordinario a Francisco Gutiérrez, quien, debido a su osadía fundacional, es condenado por las autoridades natariegas a morir en la picota, aunque luego se le condona le pena y termina desterrado de la región. La Real Audiencia de Panamá reconoce el hecho fundacional el 10 de noviembre de 1573 y le concede el privilegio de llamarle villa, es decir, un centro urbano de menor jerarquía que la ciudad. La Villa de Los Santos determinó el surgimiento del gentilicio santeño y terminó siendo el epicentro del poder político, religioso, social y económico de la región, desde el siglo XVI hasta principios del siglo XX. El 10 de noviembre de 1821 fue la sede de la gesta patriótica que promovió la separación de Panamá de España. Por tales motivos, con justa razón, puede decirse de ella que es la capital histórica de Azuero.

 *  1573, 10 de noviembre. La Real Audiencia reconoce la fundación de La Villa de Los Santos, acto que data del 1 de noviembre de 1569. En esa misma fecha se le confiere a la población el título de villa. Es decir, un núcleo urbano de menor jerarquía que una ciudad.

 * 1588, 8 de diciembre. En la fecha la Real Audiencia dicta procedimientos para la construcción del templo de la Villa de Los Santos (AGI, PANAMÀ 237, L.12, F 114V-115RR). Se trata del primer intento por fundar una modesta edificación; construcción que fue reemplazada en el siglo XVIII por otra de mayores dimensiones, la que se estableció en el costado norte de la plaza colonial y que aún se mantiene vigente.

 * 1589, 9 de diciembre. Según documentos del Archivo de Indias, en la fecha fray Diego de Calahorra, prior del convento de San Pablo de Sevilla, conmina a Fray Gaspar de Los Reyes, cura dominico, para que en “el término de 24 horas presente los documentos relativos a su nombramiento para el curato de Los Santos, diócesis de Panamá” (ES.41091.AGI/29.1.4//PATRONATO,4,N.8,R.1) Sin embargo, con anterioridad, el 25 de octubre de 1589, el fiscal Alonso Pérez de Salazar expone las razones por las cuales el indicado sacerdote no debe pasar a Tierra Firme. Quizás por ello, los fiscales de la Casa de Contratación de Sevilla, en carta al Rey (24 de diciembre de 1589), se hacen eco de la misma solicitud. Lo anterior parece sugerir que el cura Gaspar de Los Reyes pudo no ejercer su apostolado en el Curato de Los Santos. Sin embargo, en la página inicial se corrobora su presencia en la Villa de Los Santos al dejar constancia escrita de que el presbítero “…le sirvió algunos años” (Archivo General de Indias,PATRONATO,4,N.8,R.1)

 * 1619, 26 de junio. El oidor jubilado de la Audiencia de Panamá, don Alonso de Maldonado Coronado, emite carta al rey en la que recomienda y ensalza al cura Amaro Flores de Gamboa, quien para aquellas calendas es sacerdote en la Villa de Los Santos. Describe a la Heroica Ciudad como un poblado ubicado a 40 leguas de la ciudad de Panamá. Al encontrarse residiendo transitoriamente en dicho sitio, se queja de la falta de médicos y medicinas.

 * 1633, 27 de enero. Documentos que reposan en el Archivo de Indias dejan constancia de una solicitud de la Villa de Los Santos para fundar un convento de monjes recoletos pertenecientes a la orden de San Agustín (AGI, PANAMA, 238,L. 15F.93V-94R).

 * 1686, 12 de junio. El pirata Townley ataca a la Villa de Los Santos y, luego de saquear el poblado, exige rescate en pago por la devolución de los prisioneros. Al negarse las autoridades procede a decapitar algunos de los rehenes, optando los habitantes por acceder a la petición. Luego los piratas se retiran en bongos por el río La Villa.

 *  1688, 29 de agosto. Mediante Real Provisión se autoriza el amojonamiento de los límites administrativos entre los partidos de Natá y Los Santos.

 * 1691, 16 de abril. El obispo de Panamá (don Diego Ladrón de Guevara) en carta al rey describe la dispersión rural santeña y la pobreza del hombre que habita la región. Lo hace a pocos años después de la toma de la ciudad de Panamá por el pirata Morgan (1671) y del ataque a la Villa de Los Santos del pirata Townley (1686). Anota el obispo: “…en la Villa de Los Santos de la Alcaldía Mayor de esta Provincia de Panamá, donde viven muchas familias de españoles derramados por los campos, en una chozuela de paja (que llaman bohíos), desnudos, sin camas, ni más comida que plátanos verdes que le sirven de pan, unas malas cecinas de vaca, y la leche que sacan de ellas por estar ociosos huyendo del trabajo. Con lo cual y por las distancias en que se hallan dejan de oír misa los días festivos, se están sin Doctrina Cristiana, y mueren sin sacramentos, en especial los inviernos que son invadeables los ríos”.

* 1691, 30 de mayo. En Real Cédula dirigida al obispo de Panamá, que en aquella época era D. Diego Ladrón de Guevara, se ordena que la ermita que existe en un paraje denominado El Río de Santa María de Escoria se erija en ayuda de parroquia con su correspondiente teniente de cura. (AGI, PANAMA,231,L.9,F.257R-258R).

 *  1729, 26 de marzo. El obispo D. Agustín Rodríguez Delgado, en visita a la jurisdicción de la Villa de Los Santos, se queja de que la mayoría de los habitantes de la región viven dispersos por los campos y sin ninguna práctica de tipo religiosa.

 * 1760, 25 de marzo. Nace en la Villa de Los Santos el coronel Segundo de Villarreal. Hijo de Luciano de Villarreal y María de Las Mercedes Rivera. Fue bautizado con el nombre de Segundo Josef de la Encarnación Villarreal Rivera. Si hemos de ser fiel a la tradición católica de llevar el nombre de acuerdo con el santoral religioso, la fecha de nacimiento corresponde al 25 de marzo, Día de la Encarnación. Don Segundo casó en primeras nupcias con María Anna de Villamar y, con posterioridad, con Juana Bautista Angulo (casada el 10/VII/1820 y sepultada con cruz alta el 21/VII/1850). El personaje forma parte del grupo de notables santeños que lideran, el 10 de noviembre de 1821, el reconocido Grito de La Villa de Los Santos. Durante los años previos al acontecimiento histórico en referencia, don Segundo ocupó puestos burocráticos de la Corona Española, pero luego se convirtió a la causa republicana.

 * 1815, 6 de febrero. El rey Fernando VII, mediante real cédula de la fecha, concede el título de FIELES a la Villa de Los Santos y a las ciudades de Panamá, Natá de Los Caballeros, Santiago, Alanje y Portobelo, debido a la fidelidad a la causa monárquica. Al mismo tiempo a los integrantes del cabildo se le concede llevar en el pecho una insignia con la efigie del monarca español, aparte de poder forrar con tela carmesí el respaldar de las sillas de los cabildantes.

 * 1821, 2 de agosto. Arriba a Panamá el Capitán General Juan de La Cruz Mourgeón y Achet (Sevilla,1766-Quito,1822), realista y con pretensiones de ser el futuro virrey de la Nueva Granada.

 * 1821, 3 de agosto. Fallece en la ciudad de Panamá el virrey Juan José Francisco de Sámano y Uribarri de Rebollar y Mazorra (España,1753-Panamá,1821) quien estaba en la ciudad luego de la derrota propinada por los republicanos, al mando de Simón Bolívar, en la batalla de Boyacá del 7 de agosto de 1819.

 * 1821, 10 de septiembre. El Capitán General Juan de la Cruz Mourgeón y Achet designa a José de Fábrega, quien ejercía la Gobernación de Veraguas, como Coronel de los Ejércitos Nacionales, ejerciendo como Jefe Superior Político y Militar del Istmo y su Provincia. El capitán general Mourgeón parte de Panamá hacia Quito, Ecuador, a finales del mes de octubre.

 *  1821, 10 de noviembre. Fecha en la que se conmemora el llamado Grito de la Villa de Los Santos. Mediante el mismo la indicada población interiorana declara su independencia de España. El evento acelera en la capital de la república la independencia de la metrópoli española el 28 de noviembre del mismo año.

 * 1821, 10 de noviembre. Fecha en la que se redacta el acta de independencia santeña. El ella, el ayuntamiento y el pueblo reunido designan a la Villa de Los Santos como LIBRE CIUDAD, en “…consideración a ser la primera de todo el Istmo, que había tenido la felicidad de proclamarse libre e independiente...”

 * 1821, 11 de noviembre. El Ayuntamiento nombra y juramenta al coronel Segundo de Villarreal como Gobernador Político y Militar del Partido de Los Santos. Posteriormente Segundo de Villarreal designa la JUNTA SUPERIOR DEL PARTIDO DE LOS SANTOS, la que quedó integrada por Manuel José Salado, José María Correoso y Catalán, Julián de Solís, Ramón de La Guardia, Gregorio José Caballero, Luis José Uliten, Juan de Vergara y Juan de Mata Iturralde. Este último fungió como secretario y burgomaestre, y puede considerarse como el primer alcalde de la era republicana.

 * 1821, 15 de noviembre. Atendiendo a lo acontecido en la Villa de Los Santos, Natá de Los Caballeros proclama su independencia. Papel relevante desempeñó en ello el liderazgo e ilustración de Francisco Gómez Miró.

 * 1821, 17 de noviembre. El coronel José de Fábrega, como Jefe Superior Político y Militar del Istmo y su Provincia, convoca en la ciudad capital una Junta de Guerra, en la que se decide enviar a la Villa de Los Santos a dos miembros del ejército realista para convencer a los conjurados santeños. Son designados los coroneles José María Chiari y José de La Cruz Pérez.

 * 1821, 20 de noviembre. Los comisionados, coroneles Chiari y Pérez, participan del cabildo convocado por Julián Chávez, quien lo presidía. Ellos proponen que desistan de lo actuado y declaren fidelidad al rey y la constitución española y, a cambio de ello, se procederá con un perdón general. Y este es el momento cuando Francisco Gómez Miró, delegado por Natá, toma la palabra y proclama la desobediencia a los realistas y el mantenimiento de la independencia de España, postura que fue avalada por los presentes. Se crea así la alianza política y militar entre La Villa y Natá.

 * 1821, 1 de diciembre. Santiago de Veraguas se une a la causa republicana y proclama su adhesión a los movimientos libertarios del Istmo.

 * 1822, 8 de febrero. Las Tablas se adhiere al Grito de La Villa de Los Santos.

 * 1825, 26 de febrero. Nace en la Villa de Los Santos el presbítero José Alejandro Peña. Dedicó su vida a la labor pastoral. Laboró en la indicada población santeña y le cupo el honor de ser designado como primer sacerdote de la Parroquia de Guararé. Falleció el 25 de abril de 1906, sus restos mortuorios reposan en la Iglesia de San Atanasio.

 * 1831, 13 de julio. Natalicio de Manuel Terriente, sacerdote nacido en Parita, quien desarrolló fructífera labor en las comunidades de la Villa de Los Santos, Guararé y Las Tablas. Falleció en esta última población el 23 de noviembre de 1896. Sus restos mortales reposan en el templo de San Atanasio.

  * 1852, 4 de marzo. En el marco del conflicto político que para aquellas calendas vive la zona, es asesinado en la Villa de Los Santos el padre José de Las Nieves  Angulo. El suceso se produce cuando el presbítero sale del templo católico y es confundido con su hermano y político don Lucas Angulo.

 * 1855, 8 de diciembre. Nace en La Villa de Los Santos Nicanor Villalaz Lamela. El santeño ideó el escudo de armas de la república de Panamá. Hijo de Marcelino Villalaz y doña Carmen Lamela. Fue Juez Primero del Circuito de Panamá y Magistrado de la Corte Suprema de Justicia. Publicó en París, en el año 1926, un escrito que denominó Corte Suprema de Justicia, nombrado en ese cargo por el doctor Manuel Amador Guerrero. Don Nicanor publicó en Paris, año 1926, un escrito que tituló “La Real Academia Española y sus advertencias, Crítica”. Además de gramático, fue aficionado a la poesía, publicando en el año 1932, un texto pequeño que denominó “La Santa Misa en verso”. Falleció en la ciudad de Panamá el 21 de abril de 1932.

 * 1856, 25 de mayo. En cabildo popular organizado en la Villa de Los Santos se reúnen un grupo de personas que protestan por el aumento de impuestos en una región con múltiples problemas sociales. Entre los que hace uso de la palabra están José María Goytía (responsable de la introducción de la primera imprenta en Panamá) y su hijo Pedro Goytía Meléndez, dirigente político de gran aceptación por parte del campesinado de la zona y quien puede ser considerado el Padre del Liberalismo peninsular.

 *1868. 21 de octubre. El general Buenaventura Correoso reprime, en la Villa de Los Santos, el levantamiento de grupos conservadores que se oponen a la hegemonía liberal. Los conservadores estaban comandados por el general José Clemente De Obaldía. Como resultado de la refriega mueren seis conservadores y queda herido el general De Obaldía.

 * 1878, 22 de agosto. Natalicio de Sebastián Villalaz Pomar. Nació en la Villa de Los Santos y le cupo el honor de ser el pintor del escudo de armas de la República de Panamá. Además, fue diputado y alcalde de la ciudad de Colón. Murió el 9 de julio de 1919 en San José, Costa Rica.

 * 1884,  8 de septiembre.  En la Iglesia Parroquial de San Atanasio, cita en la Villa de Los Santos, se instala la “Sociedad de Beneficencia”. La organización tuvo entre sus responsabilidades la dirección del Hospital San Juan de Dios, institución que existió en la aludida población santeña.

 * 1887, 28 de mayo.  Del hogar formado por Manuel Balbino Moreno y Ana Castillo de Moreno nació en Macaracas Ana María Moreno Castillo, mejor conocida como La Niña Anita, quien posteriormente reside en la Villa de Los Santos, población de donde eran nativos sus padres, los que se habían trasladado a las tierras macaraqueñas para protegerse de la peste que en aquellos años afectaba la costa peninsular. La niña Anita fue una mujer piadosa que se caracterizó por su amor y devoción a la Santísima Virgen. Fue organizadora de la Semana Santa y la celebración del San Juan de Dios, entre otras obras pías. Condecorada por el gobierno nacional y la Santa Sede, falleció en su pueblo natal el 11 de noviembre de 1977. En el marco del proceso que se sigue para declararla santa, y dado que ha sido declara Sierva de Dios, el 18 de julio de 2018 sus restos mortales fueron trasladados e inhumados en el templo santeño.

 * 1897, 20 de septiembre. Nace en La Villa de Los Santos el pintor Rubén Villalaz Solís. Hijo de Marcelino Villalaz y Tomasa Solís, realizó estudios en Roma. De regreso al país laboró en la Escuela Normal de Institutoras, la Escuela Profesional y el Instituto Nacional. Gran parte de su obra pictórica se encuentra dispersa. Fallece el 13 de noviembre de 1993.

 * 1903, 9 de noviembre. Los munícipes de la época, en nombre y representación del Distrito de Los Santos, se adhieren al movimiento mediante el cual Panamá se separa de Colombia. Así lo dejan plasmado en acuerdo firmado por los concejales y refrendado por un grupo nutrido de santeños.

* 1905, 23 de marzo. Gracias a gestiones realizadas por don Nicolás Victoria Jaén, arriban a la Villa de Los Santos los Hermanos Cristianos, un grupo de sacerdotes que al inicio de la era republicana desempeñaron un papel relevante en la enseñanza de las primeras letras. Entre los fundadores de la comunidad educativa estuvieron los hermanos Gelisario Antonio, José Manuel y Gerásimo. Luego arribaron Aquilas Simón (un mes después de los anteriores), Eduardo (1907), Yargimiro José (1909), Enrique María (1911), Aponal Bernardo (1914) e Irsicio  Mario, en 1919. Durante el año 1922 se retiran de La Villa de Los Santos.

* 1906, 17 de febrero. Nace en La Villa de Los Santos el músico Tobías Plicet Moreno. Egresado de la Escuela de los Hermanos Cristianos, emigra con su familia a la ciudad de Panamá en donde estudia teoría musical y solfeo en el Conservatorio Nacional. Es notable su contribución a la música de raigambre popular. Entre sus piezas musicales se destaca los pasillos Dora Zárate, Aurora y Juliana. En el género de cumbias pueden citarse: La Pimienta, La Calentura y Los Dos Solitos. Falleció en la ciudad de Panamá el 21 de septiembre de 2004.

 * 28 de agosto de 1907. En la Villa de Los Santos se inaugura el primer palacio de la gobernación de la provincia santeña. Los responsables de la edificación fueron Napoleón y Juan Ángel Vincensini, quienes también construyeron el primer puente sobre el río La Villa. Los hermanos Vincensini, oriundos de Córcega, Francia, arriban a Panamá para la construcción del Canal Francés y algunos de ellos se radican en Los Santos. Tal el caso de Juan Angel Vincensini Muracciole quien casa en la Villa de Los Santos con Maximina Saucedo Cigarruista y procrean cuatro hijos. Fallece en 1925.

 * 1913, 1 de octubre. La región de Azuero se ve sacudida por un fuerte temblor de tierra. Ente otros daños físicos se destaca la destrucción de la parte superior de la torre del templo de san Atanasio, en la histórica población de la Villa de Los Santos.

 * 1914, 28 de diciembre. Nace en la Villa de Los Santos el pintor Juan Manuel Cedeño Henríquez. Alumno destacado de Humberto Ivaldi y Roberto Lewis, quien perfecciona sus estudios en Estados Unidos de Norteamérica (Chicago Art Institute). Son múltiples las muestras de arte que profesó en exposiciones colectivas e individuales. Fueron especialmente gustados los retratos de personajes nacionales. Falleció el 11 de agosto de 1997.

 * 1921, 13 de noviembre. Mediante resolución # 5 de la fecha señalada, con motivo de conmemorarse el I Centenario del Grito Santeño y por iniciativa de los Hermanos Cristianos, quienes durante aquellas calendas regentaban el centro de enseñanza primaria en la Villa de Los Santos, el Consejo Municipal adopta como propio el escudo del ayuntamiento por ellos sugerido. El diseño fue creación del hermano Germán Pablo, miembro de la indicada congregación religiosa.

Milcíades Pinzón Rodríguez

En las faldas de cerro El Barco, Villa de Los Santos, a 17 de febrero de 2021


05 febrero 2021

EN EL POSTRER ADIÓS DE UN AMIGO

 



Enero, febrero y marzo son brisa, sol y mar. En esta época la naturaleza canta su alegría mientras se viste de madroños, espinos amarillos, campanillas veraneras y el amarillo intenso del guayacán montañero. A lo lejos el Canajagua es peinado por el viento, mientras algunas nubes blancas coronan la vieja testa milenaria. Por los caminos de Guararé hacia la sierra, hay un rosario de pueblos, los que quedan de la conquista de los siglos, desde que nuestros antepasados caminaron la sabana para hacerla hacienda y cultura campesina.

No pocas son las aldehuelas que rodean al cerro desde Las Tablas, Macaracas y Guararé. Y aún queda pendiente la historia no escrita de tales hombres laboriosos. El archivo parroquial los describe como los Jaén, Vargas, Iturralde, rodríguez, De León, Saavedra, Domínguez y Velásquez, por mencionar solo unas cuantas de las familias que conquistaron el Canajagua. Gente campesina que con el tiempo se hizo profesional, agricultores y ganaderos, así como mujeres hermosas, diosas de los campos con olor a margarita, mirtos y rosas.

De uno de tales vientres nació en la provincia santeña un párvulo con deseos de explorar nuevos horizontes y romper el enclaustramiento de la tradición. El niño frisaba los 10 años cuando acompaña a su tía para vivir en la ciudad de Panamá. Cambia el tapón y la perdiz por el ruido de los buses y la estridencia de los pitos de los autos. Se va del campo, pero la congoja invade su alma infantil. En Panamá vivirá otra vida, aunque alberga en su pecho la imagen de la perdiz de llano, la cascá en la rama del mango, el olor a tierra mojada y maizal espigado, más el sonido agudo del azulejo palmero. Muy adentro presiente que ha de volver, retornar a la tierra que ama y que le hace guiños porque es parte integral del útero social y cultural al que pertenece.

El campesino Gumercindo Domínguez Velásquez no sabe qué le espera, ni imagina cuánto repercutirán en su vida las calles de San Felipe y Santa Ana. En la urbe de los años cincuenta y sesenta del siglo XX construirá sobre su coraza silvestre el brillo de la ciudad que duerme a la orilla del canal. Trabaja, estudia, lee y crece. Hace de todo, realiza los oficios más disímiles, porque el trabajo en honra y no estigma; herencia aprendida en La Pasera, junto a los padres que también hacen honor al santeñismo que abre surcos de desarrollo y de dignidad nacional.

Época dura la que le tocó y país convulso en el que asesinan generales, persiguen el disenso, con estudiantes que se inmolan en las riberas del canal. Nada será igual para él, para el santeño que mira en San Miguelito el reducto en que moran los que emigran a la capital. Sin embargo, ahora ejerce el periodismo radial y escrito y publica en los diarios de la ciudad de Panamá. Observa al mundo de otra manera y es capaz de ver más allá de las apariencias. En el fondo comprende las razones sociales que explican el mundo que le tocó vivir. Por eso radicaliza su pensamiento y se convierte en defensor de la justicia social y de la democracia. Le espera una amarga experiencia con los militares populistas que se toman el poder y someten al país en la negra noche de la antidemocracia. Paga con la cárcel la osadía de tener sueños, de amar el país y de desear mejores días para los suyos.

Y un buen día, regresa a su tierra hasta que pace la negra noche del militarismo. Una vez superado el escollo social retorna a lo suyo, a lo que en realidad ama, ejercer como periodista. En la capital tableña crea su revista radial en Ondas del Canajagua y Radio Mensabé. La rica experiencia adquirida da frutos y Hoy con el pueblo se convierte en programa dominical de credibilidad, que sabe alternar con Radio Mensabé informa y Comenta. Desde entonces las revistas radiales de comentarios no volvieron a ser iguales en Los Santos, porque ante el micrófono está un individuo de profundas convicciones éticas que se gana el respeto de la audiencia peninsular y nacional. Sí, la del panameño ya entrado en años que se vuelve crítico, pero que en el fondo sigue teniendo el alma del niño que se creció en La Pasera y que un día partió con la tía a la capital de la república.

Luego de más de treinta años de hacer radio en la península y con más de siete décadas en su espalda fallece el 3 de febrero de 2021. Muere Gumercindo luego de concluir el programa matutino; transita del micrófono al hospital y del nosocomio a la casa de descanso eterno, para que se cumpla lo que siempre aspiró, despedirse, dar el postrer adiós desde la cabina de una emisora de radio.

Yo no voy hablar aquí del legado de Gume, porque es evidente que su vida no fue en vano, ni sus afanes el humo que deshace el viento. Yace aquí un santeño cuya pasión fue ser periodista, a su estilo y manera: serio, sobrio, directo y sin temores. Un proyecto de vida que rebasa el propio periodismo que fue para él un medio y no un fin en sí mismo, herramienta para la información y la liberación, para el profesional y para el campesino, para la mujer intelectual y ama de casa.

Desde este lugar de los adioses y a una distancia no muy lejana, se yergue el Canajagua y sobre su cúspide la antena radial de Gumercindo Domínguez Velásquez mira en lontananza. Está allí en pleno corazón de la provincia, enclavada sobre la tierra que es ícono del santeñismo, pletórica de historia y cultura peninsular. En esta hora quiero pensar que, en su soledad, junto a este viento de febrero que despide a Gumercindo, ella mira y saluda al amigo ausente. Al aliado que a lo mejor desearía verlo inhumado a la sombra de su térrea base.

A esta hora se cumple lo que el destino manda, la transición entre la carne perecedera y el alma que divaga sobre el espacio sideral. Porque ha llegado el tiempo de comprender las lecciones terrenales de un hombre como Gumercindo, sencillo, jovial y seguro de su trayectoria de vida. Como santeño descuella el compromiso con los suyos, con nuestra identidad cultural; como panameño, honra la defensa de la patria mancillada, los derechos del hombre y la calidad de vida.

Debemos comprender que morir es otra forma de vivir, de mudar de ropa y mostrar a los amigos el tesoro de la vida, que no fenece, sino que se transforma, que se hace flor silvestre, recuerdo de los senderos por los que se transitó con olor a carate recién cortado. Por esos caminos de la vida peregrinó Gumersindo, el amigo, el periodista y el patriota de la tierra de Belisario, Manuel, Sergio, Zoraida, Bibiana y Rufina.

Vive tu jardín de paz, Gumercindo, renace en los virulíes y lanza tu saloma silente entre los cerros, descansa del ajetreo matinal para que otros también puedan decir que hoy están con el pueblo en cada poro de su mundo existencial. Percátate que no araste en el mar, Gume, descansa Gume, descansa, ya cumpliste con los tuyos y con la patria.

.......mpr...

En las faldas de cerro El Barco, Villa de Los Santos, a 5 de febrero de 2021.


04 febrero 2021

GUMERCINDO, DOCENCIA Y DECENCIA PERIODÍSTICA

 


Era el 15 de octubre de 1946, hace casi setenta y cinco años, cuando nace en la provincia de Los Santos un niño al que sus padres bautizaron como Gumercindo Domínguez Velásquez. A la temprana edad de diez años emigra a la ciudad de Panamá y allí reside con una de sus tías. En la época la ciudad era un poco diferente a la comunidad guarareña de La Pasera en donde vio transcurrir su temprana infancia. A partir de allí aprendió el callejero citadino, la cultura urbana e inicialmente serviría de vendedor de las viandas que preparaba su tía.

La prematura experiencia laboral marcará su vida y se convertirá en un santeño que hizo casi de todo para subsistir. También era el joven que se ganaba algo de su sustento al ascender por las antenas radiales para cambiar focos en su cima, el vendedor de lotería, peón de construcciones, sastre titulado, camionero, asistente en las cabinas de radio, locutor radial, presentador de cantantes, trabajador en los periódicos escritos y una honrosa lista de labores que moldearon una personalidad fuerte e independiente.

El hombre que luego hará historia en el periodismo nacional crece en el Panamá de los años cincuenta, sesenta y setenta, envuelto en el torbellino social, económico y político de esas décadas conflictivas y de definición nacional. Eso explica su postura en defensa de la nación y su vocación democrática que le hace testigo y militante de los sucesos de 1964, las marchas del hambre, las diatribas de los partidos políticos, la muerte de Remón, el juicio de Marcos Robles y la noche obscura del Golpe de Estado.

El santeño no es indiferente a los sucesos, y en el periodismo escrito y radial toma partido por las causas populares, muchas veces arriesgando su integridad física, al punto de participar desde la clandestinidad en movimientos sociales que se oponen al régimen militar y que desean otra nación, más libre y soberana. Las ergástulas supieron de su terquedad e inclaudicables principios democráticos. En esta etapa intenta sobrevivir mientras espera mejores tiempos.

Después del derrocamiento de la dictadura militar retoma su verdadera vocación, el periodismo, y funda en Ondas de Canajagua, la emisora tableña, el radioperiódico Hoy con el Pueblo. Al poco tiempo traslada la revista radial a Radio Mensabé, realizando un esfuerzo titánico para mantenerla por más de treinta años de emisión continua.

Cuando fallece, el 3 de febrero de 2021, el programa de comentarios es una institución, una escuela informal de periodismo por donde han pasado noveles comunicadores sociales, hombres de la calle, presidentes de la república, profesionales y todo el espectro social de la zona, del país e incluso personajes del ámbito internacional. El espacio radial de Gume lo dice todo: Hoy con el pueblo. Y el nombre no es un mero comodín, un anzuelo desprovisto de contenido para lograr mayor sintonía, porque el programa se dice democrático y lo es en la praxis y en la teoría.

El santeño deja un claro legado no solo al periodismo, sino al hombre de la calle que Gumersindo lo sueña empoderado para reclamar la calidad de vida que otros le arrebatan. Los comentarios de lunes a viernes, en Radio Mensabé Informa y Comenta, más su clásico Hoy con el Pueblo, emitido los domingos, dieron cuenta del empeño del periodista que desde la cima del Canajagua no solo miraba la provincia santeña, también cubría la geografía nacional y se proyectaba más allá de los límites de la península que amó y a la que supo ser fiel. Que sus enseñanzas no hayan caído en saco roto, la entereza de carácter se convierta en guía y su profesionalismo en docencia periodística.

Milcíades Pinzón Rodríguez

En las faldas de cerro El Barco, Villa de Los Santos, a 3 de febrero de 2021.

 


19 enero 2021

GUARARÉ, CARACOL Y MAIZAL

 


El vocablo tiene musicalidad, sonido ancestral y evocaciones de sirena de mar. Yace allí, en la costa oriental de la península y desde la sabana antropógena mira la cima del Canajagua, el cerro de la identidad, el centauro que se yergue en lontananza y le premia con corrientes fluviales que calman la sed y enternecen el alma. Por sus tierras ha caminado el tiempo, y el viento que abraza los matorrales y los manglares con aroma a marismas. Y en la ría del Guararé pescaron y se bañaron hombres de piel cobriza, antes que los árboles se convirtieran en barcazas con la que navegar sobre la Mar Océano, mucho antes que el calafatear no contuviera el poder roedor de la tecnología que no diferencia entre hombres y amores marinos.

El pueblo se hizo con ruralidad y sudor de labriego, íngrimos en La Enea, Las Lagunitas, El Potrero, La Pacheca y, luego, el cuenco geográfico en el que se depositó la nueva esperanza, en esos días en los que se forjó el ágora del siglo XVIII, en la confluencia entre los viejos senderos de Las Tablas y Villa de Los Santos.

Siempre mirando al norte, Guararé, a los alisios que peinan cañaverales vestidos de virulís, risas de niños y sonar de de carretas y empeño del buey; mientras en la calle polvorienta trota el viejo compañero de labores, el alazán que suda en el trapiche y la paila de la dulce miel.

Cientos de años de emprendimiento haciendo la vida, hasta que otros aires trajeron otras cosas, novedosas y subyugantes. El templo rústico se posesionó de la tierra y empotró en ella la arquitectura religiosa de presbíteros, antaño distante y ahora presencial. Y ya no quisieron ser más el instrumento de otros, sino el derecho a ser también ellos, porque la identidad había madurado en la parroquia, el municipio y la libertad istmeña.

En la ruta hacia la conquista del Canajagua están los guarareños habitando El Espinal, El Montero, La Pasera, Perales, Las Trancas, El Macano y otros caseríos sitos en las faldas del promontorio para descender por las tierras de El Hato, Guararé Arriba, Llano Abajo y El Espinal sabanero. Todos juntos con el guarareñismo que se hace festival, mientras Bibiana sonríe desde el parque y se escucha el mugir de toros bravíos que se lidian en la plaza contigua, con la reina que La Mejorana bendijo con vestido blanco, tiznado con lodo de la atolladera.

Canto de pueblo alegre que bendice Mercedes arrullada por rezos, acordeones, violines y décimas; contenta con el pétreo homenaje a Juana y a Francisco, educadores probos. Y así será por los siglos, mientras las olas le rindan pleitesía, los caracoles jugueteen sobre la arena, la ría deposite sus aguas en el pacífico mar y los guarareños tengamos un hálito de vida.

…….mpr…

Bella Vista de Guararé, en la tienda de Mercedes y Alejandro, a 19 de enero de 2021.


 


12 enero 2021

EL CAUDILLO FRANCISCO GÓMEZ MIRÓ Y DOMÍNGUEZ DE LARA

 


 

La figura procera de Francisco Gómez Miró no ha sido suficientemente valorada, a pesar de su papel protagónico en los sucesos del 10 de noviembre de 1821 y su rol en la proclamación de la independencia de Natá de los Caballeros, hecho acaecido el 15 de noviembre de 1821. Con la honrosa excepción del estudio de Ernesto J. Nicolau, EL GRITO DE LA VILLA, publicado en el año 1961; libro que es de las primeras investigaciones que dan luces sobre el personaje, rescatando su entereza y valor ciudadano. La edición recoge las contribuciones del autor, algunas de las cuales proceden de la segunda década del siglo XX, cuando el istmeño investigó los hechos en los archivos de la Biblioteca Nacional de Bogotá, Colombia.

Desde aquellas calendas se atribuye Gómez Miró la autoría de una proclama, previa al 10 de noviembre de 1821, en la que llama a la rebeldía y al desconocimiento de la monarquía española, aunque, en verdad, no existe respaldo documental, más si inferencias de la patriótica alocución, quedando esa tarea pendiente de investigación.

En este opúsculo me centraré en los rasgos biográficos del ilustre istmeño, porque el establecimiento del perfil familiar permite comprender los entresijos de la rebelión liberadora más allá de la anécdota y produce una positiva valoración del desempeño de personajes luminosos del suelo patrio.

 Genealogía familiar

La biografía de Francisco Gómez Miró es exigua, como queda dicho. Entre los escasos aportes está el trabajo de Rodrigó Miró Grimaldo en el que se registran quienes parecen ser los antepasados del personaje que algunos llaman natariego, pero que en realidad todo sugiere que la ascendencia pudo estar en la tierra del Zaratí.[i] El hijo del poeta Ricardo Miró detalla que el Teniente Coronel José Antonio Miró y Rubini (nacido el 16 de enero de 1792 y bautizado en la Parroquia de San Juan Bautista de Penonomé) era hijo de Gregorio Gómez Miró(15/XI/1764) y de Josefa Carolina Rubini Meyner (13/IX/1775). Don José Antonio tuvo un hermano llamado Tomás Gómez Miró y Rubini, nacido en Panamá el 21 de diciembre de 1800 y casado en Lima, Perú, con María Joaquina de La Asunción Josefa de Carmen Quezada Velarde.[ii] Otro de los hermanos fue José María del Carmen Gómez Miró y Rubini, bautizado el 15 de julio de 1812 en el templo de Las Mercedes, San Felipe, Panamá. Así como Sebastián José Gómez Miró y Rubini, bautizado el 20 de enero de 1811. Los documentos parroquiales también consignan la existencia de Josepha Bartola Miró y Rubini, bautizada el 25 de agosto de 1806. Los tres últimos nacidos en la ciudad de Panamá, como queda dicho.[iii] Según otras fuentes existieron, además, dos hermanas: María Vicenta Josefa de Los Dolores Miró y Rubini (3/IV/1808)[iv] y María José Miró y Rubini, ambas residentes en Penonomé.[v]

El abuelo de José Antonio Miró y Rubini se llamó Francisco Gómez Miró y Guzmán (nacido en 1720), de profesión castrense, procedente de Orijuela, Valencia, España, y casado con doña Bernarda Domínguez De Lara Ortega (nacida en1733), panameña de madre natariega.[vi] De este lazo de unión matrimonial nacieron Gregorio José Gómez Miró y Domínguez de Lara (1764-1824), Matías Gómez Miró y Domínguez de Lara (1765-1789), María Florencia Gómez Miró y Domínguez de Lara (1766-1886), Rafael Gómez Miró y Domínguez de Lara (1762) y Francisco Gómez Miró y Domínguez de Lara, nacido probablemente en 1767, fecha que sugiere el análisis de los años en que nacieron los hermanos.

El último de los señalados, Francisco Gómez Miró y Domínguez de Lara, es el personaje que nos ocupa y quien se constituye en tribuno de la independencia de Panamá de España, adalid istmeño del Grito Santeño, como de la proclamación de la independencia de Natá de Los Caballeros y la adhesión de otros pueblos de las actuales provincias centrales.[vii]

De lo dicho se colige que el Teniente Coronel José Antonio Miró Rubini es sobrino de Francisco Gómez Miró, con lo que se aclaran algunas dudas sobre la progenie del adalid coclesano. En efecto, don José Antonio, fue un militar de ideas republicanas y liberales, demostrado con su participación en las luchas libertarias de Simón Bolívar, particularmente en la batalla de Ayacucho, acaecida el 9 de diciembre de 1824, cuando frisaba los 32 años. Este dato es relevante, al confirmar que algunos miembros de la familia Gómez Miró estaban abiertos a nuevos aires de renovación política, lo que permite comprender, también, la ideología del tribuno de la independencia interiorana; al tiempo que se precisa el origen de los personajes apellidados Gómez Miró, al inicio militares realistas, y luego avenidos a la causa republicana, tal como también aconteció con el prócer santeño Segundo de Villarreal.

Luego del proceso independentista, José Antonio Miró Rubini, fue Comandante Militar de los Cantones de Natá y Los Santos, según afirma Rodrigo Miró Grimaldo en el ensayo citado, falleciendo en La Chorrera el 14 de febrero de 1842, cuando el militar contaba con medio siglo de existencia.

A su vez, Francisco Gómez Miró, o como señala Gaspar Rojas Quirós, “el hijo adoptivo de Natá”,[viii] era un individuo maduro cuando participa en las lides libertarias, ya que rondaba los 55 años de edad, es decir, tenía algunos años   menos que el coronel Segundo de Villareal, nacido en 1760. De ello se infiere que pertenecían casi a la misma generación y es probable que entre ambos existieran fuertes nexos en lo que podríamos llamar el eje libertario La Villa – Natá.

En efecto, hay constancia de la participación de Gómez Miró en el acto realizado en Natá de Los Caballeros en la Proclamación y Jura de la Constitución Española de 1812.[ix] En la fecha previa al Grito de La Villa, Gómez Miró era hombre con experiencia, con vínculos sociales en su calidad de escribano público de Natá, en donde ejerció como tal en el año 1814, siendo vecino de Penonomé en 1808[x]

El patricio Gómez Miró tuvo algún tipo de ligaduras con la élite dominante de Santiago de Veraguas. Esto lo comprueba el hecho de que el sobrino, José Antonio Gómez Miró y Rubini, hacia el año 1827, se casara con Fermina Arosemena Barrera, de notable familia santiagueña. Tales conexiones sociales confirman que los Gómez Miró procedían de familias de cierta prosapia social e interaccionaban con los grupos hegemónicos de la época.

En Natá de los Caballeros Francisco Gómez Miro y Domínguez de Lara era una respetada figura pública, aunque no exenta de conflictos debido a su prestancia social y papel en la estructura de los grupos dominantes natariegos. Por ello, en determinado momento, se incoaron expedientes en su contra y se le acusaba de no cumplir con los preceptos cristianos, manipular las elecciones del ayuntamiento natariego, así como otras faltas que condujeron a la pérdida del cargo de escribano público y de cabildante, además de ser excomulgado.[xi]

El conflicto natariego, de inestabilidad política y de conflicto étnico, que se extendió de 1810 a 1821, también es un factor a tener en cuenta para comprender la postura de Gómez Miró, quien veía en la separación de Panamá de España un medio para superar las diatribas comarcales e impulsar las conquistas sociales contenidas en la constitución gaditana de 1812, cuya apertura democrática, lamentablemente tardía, tuvo gran repercusión en Hispanoamérica.

 Gómez Miró, el ideólogo y hombre de acción

Francisco Gómez Miró es un personaje central de nuestra independencia de Panamá de España y, diría más, un antimonárquico lúcido, y no solo de oposición emocional. Encontramos en él a un hombre de la campiña al que le duele, como a los demás, el atropello que realizan los realistas y el estado de postración social en que se encontraba el Istmo. Sin embargo, Gómez Miró, parece poseer un mayor grado de instrucción y de conciencia política, herramientas que le son de utilidad en una época en la que fenece la época colonial y asuma su faz el liberalismo como sistema político y económico.

El proceder del compatriota es propio del ideólogo imbuido de teorías políticas -en este caso de la Ilustración-, con el añadido del hombre de acción que no se contenta con las cosas del intelecto, sino que trata de promover los cambios que la sociedad necesita y aspira a lograr la fusión entre teoría y práctica, proceder que le conduce, inevitablemente, a una praxis de mayor compromiso sociopolítico.

La información que se tiene sobre el caudillo coclesano no permite mayores inferencias, porque se carece del necesario apoyo documental. Sin embargo, es evidente que su proceder deja entrever cierta maduración en la perspectiva política, algún grado de conocimiento de las teorías de quienes hicieron posible la Revolución Norteamericana de 1776 y la Revolución Francesa de 1789, transformaciones que la monarquía no pudo ocultar y que eran conocidas en nuestro país, al menos por los grupos sociales más favorecidos y un embrionario sector de pardos y otros estamentos sociales que permeaban los puestos militares y se enquistaban en la estructura burocrática. Sin olvidar, claro está, el influjo de los procesos de independencia capitaneados por Bolívar y, más próximo a nosotros, la emancipación de Centroamérica del 15 de septiembre de 1821.

Hasta aquí lo que se puede indicar sobre el caudillo Francisco Gómez de Miró Domínguez de Lara, o llamado simplemente Francisco Gómez Miró, uno de los precursores de la independencia de la Villa de Los Santos y Natá, hecho que repercute en otros pueblos del interior sabanero y eclosiona el 28 de noviembre de 1821, con la independencia definitiva de Panamá de España y la consiguiente anexión a Colombia.

Milcíades Pinzón Rodríguez

En las faldas de cerro El Barco, Villa de Los Santos, a 12 de enero de 2021.

 

NOTAS



[i] José Antonio Miró Rubini, soldado de Ayacucho”, en REVISTA LOTERÍA. #231, mayo de 1972, págs. 1 a 23.

[ii] Tomás Gómez Miró y Rubini falleció el 14 de abril de 1881 en Lima, Perú. En esa misma localidad sureña, murió su esposa, María Joaquina de La Asunción Josefa del Carmen Quezada Velarde, en el año 1883.

[iii] Las informaciones de los hermanos aparecen en los registros digitalizados de los grupos mormones de la Iglesia de Los Santos de los Últimos Días.

[iv] Según el acta de nacimiento fue bautizada el 7 de abril de 1808 en el templo de San Juan Bautista de Penonomé y tuvo como padrinos a Ana Meyner y a don Francisco Gómez Miró.

[v] Jaén Arosemena, Agustín. SILUETAS BIOGRÁFICAS DE ILUSTRES COCLESANOS. Panamá, 1961. Citado por Jaén Suárez, Omar. UN ESTUDIO DE HISTORIA RURAL PANAMEÑA. LA REGIÓN DE LOS LLANOS DEL CHIRÚ. Panamá: Impresora de La Nación, 1991, 237 págs. Ver cita 98, pág. 76.

[vi] Los registros indican que ambos fallecen en Guayaquil, Guayas, Ecuador.

[vii] Algunos de los datos sobre la familia de Francisco Gómez Miró son tomados de www.genanet.org.

[viii] Rosas Quirós, Gaspar. COCLÉ DE NATÁ. Panamá: Eupan, 1999, pág. 91.

[x] Ver Jaén Suárez, Omar. Op. Cit. Ver cita 98, pág. 59.

[xi] Mayores detalles de los hechos pueden consultarse en la investigación de Molina Castillo, Mario José. PANAMÁ, UNA SOCIEDAD ESCLAVISTA EN EL PERÍODO COLONIAL. Panamá: Imprenta Impresos Modernos, 2011, 313 págs. Ver pág. 236-244.