jueves, 24 de enero de 2008

EL GALLOTE ( Una fábula santeña)



Cuentan que un gallinazo o gallote vivía en la cumbre del Cerro El Barco y en las tardes se posaba sobre la rama de un escuálido guácimo que había en la cima del promontorio. Desde allí, mirando en lontananza, recordaba las piruetas que hacía sobre la cumbre de Cerro Quema y del Canajagua. Pensaba en los insignificantes mortales que habitaban en los parajes sabaneros. “He allí la perdiz minúscula, la culebra rastrera, las ratas de rastrojo y los becerros azotados por la brisa salobre del mar”, decía. De vez en cuando extendía sus alas al viento, las miraba de reojo y entonces sonreía para sus adentros. “No hay nadie como yo”, meditaba. “El plumaje negro y esa capacidad que tengo para ver la presa a cientos de metros”. “Da gusto ser gallote y tener el control de los cielos. Sin duda, Dios cuando hizo el mundo pensó en mí como la suma de la creación”. Pero pasó el tiempo y un día, extraviado de las alturas andinas, apareció un cóndor majestuoso y casualmente vino a posarse sobre la rama predilecta del gallote. Revoloteaba el zopilote sobre las alturas y sus ojos no podían creer que existiera un pájaro así. Entonces pensó: “Dios, cómo eres, menos mal que es mi propia sombra reflejada por el sol”. Y se alejó contento a posarse sobre otro árbol de la sabana.

4 comentarios:

  1. Esta obra me parecio muy bonita y llena de mensaje...

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  2. Excelente fábula ! Gracias Profesor Pinzón, porque siempre de su pluma cualquier relato es poesía, cualquier artículo es real, sensato, cualquier lucha es bravía....
    Será siempre uno de mis escritores favoritos

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  3. esta fabula nos deja un sentido par algunas cosas en nuestras vidas, verdaderamente es un mensaje digno de analisis.

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  4. Que bueno es tener clases de fabulas para los que les gusta leer me gusta este.

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