martes, 13 de mayo de 2008

VIDA E IDEARIO DEL DR. FRANCISCO SAMANIEGO


Los panameños a veces somos un poco ingratos con algunos personajes del ayer que han dado lo mejor de sí para que las generaciones actuales logremos vivir en un ambiente mucho más saludable del que ellos tuvieron la oportunidad de disfrutar. Sencillamente nos olvidamos de esos istmeños, o en el mejor de los casos pasamos por alto los indicios que nos señalan lo irreverente de nuestro proceder. Así ha acontecido con el Dr. Francisco Samaniego, un santeño a quien se le debiera tributar un reconocimiento público. Como quiera que no podemos guardar silencio ante semejante injusticia, los siguientes apuntes tienen como propósito el establecer una semblanza del aludido personaje azuereño.

¿Quién fue Francisco Samaniego?

Nos dice una publicación de la recordada Revista Épocas en el Interior (Mayo 15 de 1949) que él era de origen eminentemente campesino, nacido en 1911 en Las Tablas, aunque su familia era oriunda de Las Cruces de Los Santos.[1] Su madre fue Liboria Samaniego y por motivos que desconocemos siempre usó el apellido de su progenitora.[2] Algunas otras precisiones sobre su vida pueden leerse en el folleto "Ejemplo Campesino: Francisco Samaniego, médico panameño de origen campesino", de la pluma del Dr. Henrique Benaim Pinto, escrito con motivo del homenaje que le tributó la Sociedad Venezolana de Medicina Interna, de la que nuestro coterráneo fue miembro fundador y luego presidente entre los años 1957-1958.

Al parecer Samaniego abandonó la Ciudad de Las Tablas a la edad de 15 años, habiendo laborado en dicha población como expendedor de medicamentos. Luego partió para Bogotá en donde se graduó de Bachiller en Filosofía y Bachiller en Farmacia. En el año 1925 tuvo alguna participación en el movimiento inquilinario de 1925. Existe certeza sobre su traslado a Caracas en la década del treinta en donde ingresó en la Universidad Central. Una vez en Venezuela no sólo se recibió de médico, sino que residió allí por dieciocho años, ejerciendo su práctica profesional y desempeñándose como catedrático de Terapéutica Médica en la ya mencionada universidad suramericana.

Podemos decir, que no obstante los éxitos que pudo tener en aquél país, Samaniego nunca olvidó su tierra. La preocupación por su gente lo demuestra organizando giras médicas y esbozando una concepción sobre los nuevos desafíos del hombre del interior panameño.

El Dr. Samaniego y sus giras médicas junto al hombre del campo

De lo que hemos podido investigar sobre el aporte de este preclaro orejano, nos luce que ambas actividades forman parte de lo que podríamos llamar su ideario popular. En lo que concierne a sus famosas giras médicas a la región del Canajagua, éstas se iniciaron en el año 1950. Un año antes de emprender éstas aseveró lo siguiente en una entrevista que le realizaron en el año 1949:

"Mi regreso a Panamá ha sido una experiencia muy útil, porque a pesar del alejamiento físico, siempre he estado ligado espiritualmente a mi tierra. Desde que he venido he tenido preocupaciones cívicas y culturales que no son producto emocional debido al retorno, sino más bien a la continua preocupación por nuestro país. Mi actitud de hoy es la continuidad de un ayer, puesto que ya, todavía adolescente, fui profundamente conmovido por nuestra realidad social y tomé parte activa en el movimiento inquilinario de 1925".

Producto de las giras al Canajagua se convenció que las principales enfermedades, que por aquellos años afectaban al hombre del campo, eran el paludismo, la parasitosis y la desnutrición. Ese encuentro con su pueblo se realizó con la colaboración de la Federación de Sociedades Santeñas, una agrupación de la incipiente intelectualidad de la región que pretendía despertar la dormilona conciencia política del hombre de Azuero.

Caminar junto al olvidado hombre que mora en la campiña interiorana, dice mucho del azuerense que atendía gratuitamente a los campesinos; porque en su mente tal proceder no era expresión casual de un asistencialismo huérfano de concepciones claras sobre el futuro del Interior panameño. Pero como era de esperarse en una provincia que para aquellas calendas estaba gobernada por gamonales de aldea, muchos de ellos adversaron y no comprendieron la labor del médico santeño que dejaba sus quehaceres en Venezuela para venir a su país a aportar lo mejor de sí.

El ideario del médico santeño

La concepción que Samaniego tenía sobre el país ha quedado plasmada en su ensayo El drama de Panamá, un escrito de ocho páginas, que por lo que hemos podido precisar en nuestra pesquisas históricas, no fue desconocido por la incipiente intelectualidad santeña. Además, el galeno tuvo la oportunidad de exponer sus ideas en una reunión celebrada el 29 de abril de 1949, es decir, un año antes de organizar la primera "Gira Médico-Sanitaria".

El ideario del santeño se vislumbra en el contenido de la siguiente aseveración: "Nuestros políticos se han llenado las pupilas con la imponencia de la obra canalera, y no ven el mundo que está más allá. El Canal dejará de ser una fatalidad cuando pueda llegar a sus márgenes un interior debidamente disciplinado".

Podemos considerar a Samaniego como el ideólogo de un movimiento que desdichadamente no logró plasmar los fines propuestos. Estimamos que uno de sus objetivos más lúcidos corresponde a su convencimiento de que: "Tenemos que despertar una nueva conciencia interiorana". En verdad, de ello se trataba, de inculcar una nueva disciplina mental en el interiorano, de hacer de él un ente protagónico que dejara de ser juguete de los políticos de aldea; quienes a su vez eran instrumentos de la clase social que definió como "la oligarquía comercial-terrateniente". El opúsculo arriba citado (El drama de Panamá), expone una doctrina que aún reclama no sólo los mejores frutos, sino los adeptos más consecuentes.

En el marco convulso del Panamá de finales de la década del cuarenta y de inicios de los años cincuenta, se entiende la postura de Samaniego y del grupo de azuerenses que por aquellas calendas se agrupaban en la Federación de Sociedades Santeñas. Estimamos que el hijo de Liboria era la figura cumbre de esa cruzada popular.

Para Samaniego las acciones del nuevo movimiento popular interiorano debían enmarcarse dentro de los siguientes aspectos: promover la acción directa del campesinado, constituir una organización que realizara una labor de intermediarios desinteresados, organizar y dirigir cooperativas, luchar por el abaratamiento de la vida campesina, aportar ideas industriales, tomar muy en cuenta la organización de la propaganda del movimiento, así como promover una lucha que despertara comprensión y simpatía.

Pues bien, pocos años después de haber lanzado su ideario interiorano, el Dr. Samaniego falleció en Caracas el 24 de diciembre de 1962. Dejó allí a su esposa ( Carmen Amalia Fonseca) y a sus cinco hijos (Carmen Belén, Domingo, Francisco, Virgilio y Narciso).

Trascendencia de su labor

Hasta tanto se realice una investigación de más largo aliento, una primera aproximación a la labor de Samaniego podríamos resumirla en los siguientes términos: 1. Fue un activista social, pues hace medio siglo entendió la importancia que reviste la organización para los sectores campesinos. 2. Comprendió la situación social del campesinado y sus vínculos con la estructura de clases a nivel nacional. 3. Señaló las causas estructurales que promueven el subdesarrollo nacional y que inciden sobre la calidad del vida del hombre del campo. 4. Elaboró un programa para reivindicar al hombre de Azuero y (5) se constituyó en pionero de la medicina comunitaria en el Istmo.


[1] El presente aporte está basado en los siguientes documentos:

. Dr. Henrique Benaim Pinto. IN MEMORIAM. FRANCISCO SAMANIEGO. Médico panameño de origen campesino. Publicación de la Subsección de Escuelas Completas en Áreas Rurales de la Dirección Nacional de Educación Primaria del Ministerio de Educación. Panamá, s/f, 60 págs.

. "Tenemos que despertar una nueva conciencia interiorana"; en ÉPOCAS EN EL INTERIOR, 15 de mayo de 1949, págs. 57-59.

. "El Dr. Francisco Samaniego realiza una imponderable labor de carácter social"; en ÉPOCAS, 8 de junio de 1950, pág. 14.

[2] Según su más destacado biógrafo, el doctor venezolano Henrique Benaim Pinto, el padre de Samaniego era Virgilio Díaz, quien falleció en el año 1952 a los 78 años de edad.

5 comentarios:

  1. ME ALEGRA LEER SOBRE MI ABUELO...
    FRANCISCO ROBERTO GARCÍA SAMANIEGO. MERIDA-VENEZUELA.

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  2. Lo mejor de este dia 07 de Octubre del 2008, ha sido leer un articulo sobre mi abuelo. muchas gracias por publicarlo. atentamente,Aliruth Samaniego

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  3. Son pocos los ilustres hombres que pasan de este mundo al cielo,dejando la huella de emprendedores,estudiosos,fogosos y sabios como ejemplo a las proximas generaciones.Don Francisco Samaniego,hay que quitarse el sombrero al escuchar su nombre entre los grandes de la medicina Latinoamericana.DIOS LO TENGA EN SU SANTA GLORIA POR SIEMPRE Y PARA SIEMPRE AMEN.Atentamente Mauro J. Depool G.

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  4. SIEMPRE HE PENSADO EN GRANDES HOMBRES. ES UN AGRADO DESPUES DE TANTOS AÑOS SABER DE UN HOMBRE TAN ILUSTRE...

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  5. VOY A HACER UN COMENTARIO ADICIONAL, REFERENTE LA LA GRAN MUJER QUE ES SU ESPOSA, UNA MUJER DE CARACTER, ENTREGADA EN ALMA, VIDA Y CORAZON A SUS SEIS HIJOS, QUEDANDO VIDA MUY JOVEN ( TREINA Y PICO DE AÑOS ) Y CON ESA ENORME CARGA DE TANTOS HIJOS A LOS CUALES SUPO LLEVAR POR EL BUEN CAMINO. UNA GRAN MUJER AUNQUE..BUENO.

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