miércoles, 4 de junio de 2008

OFELIA HOOPER POLO

Tras las huellas de Ofelia Hooper Polo llegué temprano a la parroquia de Pesé. Con anterioridad me había indicado el educador José Antonio Cornejo, que él había visto en los archivos parroquia­les de esa hospitalaria población, la partida de nacimiento de nuestra biografia­da. Revisé, con no poca ansiedad la documenta­ción, encontrándola inscrita entre las amarillen­tas hojas del III Volumen del Libro de Bautismos (Años 1896-1908), partida # 106. Allí se lee en un español propio del inicio de la vigésima centuria:

"En la Yglesia Parroquial de Pesé á dos del mes de diciembre de mil nobecientos, yo el infrascrito cura i vicario de ella certifico: Que este día, bauticé solemnemente, puse óleo y crisma á Ofelina María que nació el trese de noviembre hija legítima de Hooper i de Olimpia Polo, abuelos Paternos Juan Hooper i N.N. Hooper i maternos Daniel Polo i Ynes Valdes. Fueron sus padrinos los Señores Leonidas Arjona, i Corina Rebolledo, a quienes advertí su obligación i espiritual parentesco y por que conste, firmo
Jorge Navas, presbítero"

Ofelia María Hooper Polo, que como hemos podido constatar su verdadero nombre era Ofelina, nació en la comunidad de Las Minas, Provincia de Herrera, al inicio del presente siglo, en el año 1900. El pasado 13 de noviembre pudo haber cumplido los 93 años de edad y nos dejó al desapare­cer una vida consagra­da al estudio del hombre del campo. Era hija de un ingeniero de minas irlandés (Maurice Hooper) y de una mujer de Las Minas (Olimpia Polo)

En verdad, como istmeños sentimos un poco de vergüenza al constatar que con la insigne herrerana se adopta idéntico proceder al que se asume con los panameños que verdadera­men­te han luchado por mejores días para los suyos; ejemplares compatriotas que quedan relegados al olvido y sus nombres sepultados en una obscura y olvidada cruz de un panteón.

Nuestra población, y particularmente las nuevas generaciones, deberían saber que la señorita Hooper Polo reunió en ella envidiables cualidades humanas que le permitieron emprender extraordina­rias jornadas de lucha como cooperativis­ta, poeta, promotora social, compila­dora de estadísti­cas nacionales y maestra rural.

Hooper Polo recibió, durante el año 1927, su título de maestra en el Instituto Nacional. Años después ingresó en la recién inaugurada Universidad de Panamá, institución de donde egresó con el título de Licenciada en Ciencias Sociales y Económicas. Período aquél durante el cual, producto de la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, nuestra universidad contaba con un envidiable cuerpo de docentes (alemanes y españo­les, entre otros); inmigrantes que procedían de los mejores claustros educativos de las capitales europeas.

En un período universitario de oro como el que indicamos, nuestra coterrá­nea se apertrecha de la formación necesaria para hacerle frente a los retos que el destino pondría sobre sus hom­bros. Por ello, cuando se leen los escritos de Ofelia Hooper, tiene uno que admitir que la suya era una formación académica de alto contenido sociológi­co. En esa perspec­tiva analítica están Vida Social Rural de Panamá, escrito en 1945, así como Semblanza del Hombre Rural de Panamá, que ve la luz hacia el año 1969.

Mujer de una fina sensibilidad, dotes de vate que acaso nacen al calor de la exuberante naturaleza existente en Las Minas de su infancia y los inocentes juegos de la niña que mira el Ñuco de sus años juveniles. No es de extrañar, repito, que cultivara la poesía. Señala el historiador don Rodrigo Miró Grimaldo, en un reciente escrito aparecido en La Prensa (6/XII/93, pág. 31A), que "Ofelina" escribía poesías infantiles para que Gonzalo Brenes le pusiera música. De ese período datan El Caballito Moro, La Paloma Titibúa, El Lorito Real, La Niña Lavandera, La Quebradita de Cristal y Con Voz de Paloma. Conjunto de poemas que aparecen en su libro El Trópico Niño.

Buena poetisa y extraordinaria promotora social. Dedica gran parte de su vida a sembrar las semillas del cooperativismo en las áreas interioranas. Para ello contó con sus conocimientos pedagógi­cos de maestra y su formación universita­ria. En esta faceta de su vida, no pocas cooperativas nacionales, y entre éstas las azueren­ses, han contraído una impagable deuda con ella. En efecto, al ser creado el Departamento de Educación Cooperativa (Decreto Ley 17 de 22 de septiembre de 1954), entidad ésta que formaba parte del Servicio de Divulgación Agrícola (DAP), al frente de este importan­te departamento cooperativista estuvo nuestra insigne socióloga rural y desde allí emprendió una labor que todavía rinde sus frutos. De esa década de los años cincuenta, así como de la correspon­diente a los años sesenta, podemos encontrar en diversas memorias de los ministerios estatales una compilación de estadísti­cas sobre el movimiento cooperativista que debemos en gran parte a esta inteligente mujer nacida en Las Minas de Herrera.

Infortunadamente, como hemos indicado, pocos panameños recuerdan hoy a Ofelia Hooper Polo. Por ello, los que hemos nacido en la península azuerense, tenemos un doble compromiso: como panameños y como coterráneos. Nosotros, lo menos que podemos hacer es recordar­la, hacer que su memoria perdure en el nombre de alguna institución educativa o cooperativista y, sobre todo, emularla en el compromiso de pueblo que siempre le caracterizó

2 comentarios:

  1. Me alegro que todavia se reconozca a mi tia abuela, por su humilde contribucion a la cultura de Panama.

    Wladimir Hooper
    Toronto, Canada

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  2. Es un orgullo para todos sus decendientes.

    Mario J Quintanilla Hooper

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