sábado, 23 de julio de 2011

RÍO LA VILLA


Hermosa y milenaria corriente. Algo más de 108 kilómetros desde Las Minas hasta el golfo. Toda una historia apenas contada, porque por su cauce transcurre la vida de la Península de Cubitá. Agua para todos. Siempre regalada en un gesto de amor para con la gente que mora en la Península. Afluentes que le nutren para que al abrir el grifo, toda ella salga a borbotones. Y qué descuidados y malagradecidos somos. El Río La Villa, el Cubitá indígena, nos entrega su vida y nosotros le llenamos de muerte: millones de litros de aguas negras, agroquímicos y ese derroche del poco me importa que contamina hasta el golfo. ¿Cuánto durará nuestro río?, yo no lo sé; pero hasta los gotas que se posan sobre la piedra gritan su destrucción ambiental.

1 comentario:

Joao Q dijo...

El agua del Rio La Villa es una de las más ricas que he probado.
Saludos Profesor!