jueves, 26 de enero de 2012

A JESÚS PLINIO COGLEY Q., EL INTELECTUAL Y EL AMIGO


Debo decir que en múltiples ocasiones arribó a mi casa de la Villa de Los Santos  la figura poceña de Jesús Plinio Cogley Quintero. Entonces charlábamos sobre diversos tópicos, pero invariablemente abordábamos la cuestión cultural del área y algunos otros temas de interés nacional. En otros momentos acudí a su residencia para disfrutar de la brisa fresca de Los Pozos, experimentar allí el calor humano y sentir la hospitalidad de esa comunidad herrerana, joya enclavado sobre el lomo de los cerros.
Así nació una amistad que terminó siendo el producto de compartir proyectos comunes. Una de tales iniciativas fue el Círculo de Escritores de Azuero (CEA), organización surgida a finales del Siglo XX y de la que el herrerano fue miembro fundador. Después supe que Don Plinio había sido Representante de Corregimiento y desempeñada algunos otros cargos dentro del engranaje gubernamental.
Nacido en el año 1940, podría decirse de él que tenía una formación esmerada, ya que había egresado de la Universidad de Panamá con el título de Licenciado en Humanidades con Especialización en Geografía e Historia. Aunque en honor a la verdad, su cultura fue más el producto de las lecturas que se auto asignaba, que de los contenidos programáticas que ronronean por los claustros universitarios. En efecto, el amigo poceño era un intelectual que poseía  la más completa biblioteca de la zona, con ejemplares sobre diversas áreas del saber humano.
Y este es el punto al que quiero llegar, porque Cogley Quintero era un hombre poco común por estas tierras nuestras, tan plagadas de folclor adulterado y de eventos festivos a tutiplén. Fue el autor de gruesos libros que hablan de su verdadera vocación, la de escritor orejano interesado por temas que iban más allá de Divisa, puerta de entrada a nuestra península de emigrantes. Así publicó: EL DINÁMICO E INGENIOSO FELIPE JUAN BUNAU-VARILLA Y EL CANAL POR PANAMÁ (1990, 392 págs.), EL NUEVO ORDEN MUNDIAL (ECONÓMICO-ECOLÓGICO-MILITAR-POLÍTICO (1992, 357 págs.), EL DUO TENEBROSO (PÉREZ-BALLADARES Y CHAPMAN Y SUS MAKABRAS AVENTURAS FINANCIERAS (1999, 175 págs.); texto, el último, que mereció varias ediciones. Finalmente, editó TORRES GEMELAS, ¿QUIÉN ORDENÓ DERRUMBARLAS? (2008, 288 págs.). Además, como admirador de la música del Bárbaro del Ritmo, a éste le tributó un homenaje con su libro ASÍ ERA BENY MORÉ (2001, 101 págs.)
No pretendo ser retórico ni falaz al decir que Jesús Plinio Cogley Quintero fue un azuerense valioso para las letras regionales y nacionales. Porque hay que reconocerle su tesón al atreverse a enfrentar temas de orden nacional y mundial; escribiendo desde la comunidad poceña, alejado de las grandes bibliotecas y de los centros del poder económico y político. Así lo afirmo, porque mientras otros nos empeñamos en investigar sobre nuestra inmediatez geográfica, Cogley Quintero lo hizo sobre los tópicos que arriba he plasmado.
Lo que nunca se le podrá regatear a “Piño” (cariñoso apodo de sus amigos) es que éste profesaba un gran amor a su tierra, idolatría que  le llevó a auscultar más allá del Tijeras y el Canajagua, de cuya cultura fue cimiente y por la que sentía un profundo orgullo de hombre de campo. Por eso el istmeño al que nos referíamos era un hombre que al par que se solazaba con clásicos universales, acudía a las cantaderas y disfrutaba nuestra música de acordeones. Todo ello sin pose de sabihondo y transitando por los caminos de su pueblo como un parroquiano más.
Plinio nos legó, además de sus textos, una vida que hace honor al paradigma que debe ser la norma del santeño y herrerano del Siglo XXI, la certeza vivencial de que nuestra orejanidad no tiene que reñir con el pensamiento universal. Y, en verdad,  en esto medito mientras pergeño esta cuartilla en recuerdo de Jesús Plinio Cogley Quintero: el campesino, el intelectual y el hombre de Los Pozos de Herrera.    
                                                                        © …..mpr…
* Mensaje en nombre y en representación del Círculo de Escritores de Azuero. Panteón de Los Pozos, Provincia de Herrera, el 26 de enero de 2012.

1 comentario:

Carlos A. Cambra P. dijo...

Son los talentos de los que no tenemos nada de envidiar de los de otros lares