miércoles, 26 de octubre de 2011

AQUELARRE


El 31 de octubre de cada año se produce en Panamá un "original" conciliábulo de brujas. Los niños de nuestro país, cuya lengua la constituye el español, se lanzan a las plazas gritando a voz en cuello: ¡Halloween!. Engalanados con extraños vestidos y provistos de dantescos rostros, celebran una fiesta que hace unas décadas nos era extraña y solo se practicaba en la antigua Zona del Canal. Lo nuestro, al menos en la región de Azuero, han sido la "Brujas de Monagrillo", los vernáculos relatos de aparecidos y toda una amplia mitología que la modernización ha trastocado por los héroes televisivos.   
¿Cuáles son los orígenes de tan extraña celebración? Buscando en un diccionario de inglés-español encuentro la si­guiente traducción: Víspera de Todos los Santos. Urgando en otros textos me percato que se trata de una fiesta cuyos orígenes son muy remotos y que procede de grupos culturales europeos tan antiguos como los celtas. Estos celebraban la festividad de Samhain en la que eran honrados los muertos justo antes de que se produjera el año nuevo, el 1 de noviembre. Se danzaba frente a fogatas, luciendo sus participantes algunos disfraces. Con la invasión romana de Gran Bretaña, a la festividad se le van adhiriendo algunas características propias de aquélla cultura.
Hoy, el halloween es una actividad que se ha extendido a los Estados Unidos de Norteamérica y a otros latitudes, entre las cuales se encuentra la latinoamericana.
A propósito de este aquelarre, noche de brujas o halloween, se imponen algunos comentarios, siempre dentro del fortalecimien­to de nuestra identidad cultural. Lo primero que resulta chocante es la manipulación comercial que se ha hecho de una costumbre que no nos pertenece. Nunca antes nuestra cultura se caracterizó por el gusto por lo macabro; sentir satisfacción porque un fulano nos muestre sus colmillos de Drácula y, en especial, si el fenómeno aludido se produce en un contexto social como el interiorano.
Preocupa que en estas áreas rurales, donde otrora encontró el país su identidad nacional, ahora encontremos por los callejo­nes y pueblos del Panamá Profundo, una juventud orejana que se complace en asumir un rol que corresponde a los países nórdicos. Esas son las contradicciones propias de nuestro subdesarrollo y el producto del abandono de la cuestión cultural por parte del Estado. Siembra halloween y cosecharás juveniles generaciones con vocaciones de fotocopia cultural. Claro que los "culpables" no son los jóvenes, sino la indiferencia y la actitud indolente con que los panameños estamos acostumbrados a asumir nuestras cues­tiones vitales; aparte de esa ingenua alegría de marinero en tierra con la que saludamos a todo aquello que nos llega de otras latitudes.
Se supone que las instituciones a quienes les corresponde corregir tal desacierto deberían hacer algo, pero me temo que están muy ocupadas organizando su propio aquelarre.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me siento orgullosa de ser Herrerana pero mas de ser tu prima y saber todo los logros que has tenido a traves de tu vida.El legado que le dejas a esta generacion con toda tu inspiracion que emana de lo mas profundo de tu corazon y de tu ser, dejando huellas de sabiduria y esencia de conocimientos. ARRIBA EDWIN,ARRIBA HERRERA. ¡EXITOS..........!

Anónimo dijo...

Me siento orgullosa de ser Herrerana pero mas de ser tu prima y saber todo los logros que has tenido a traves de tu vida.El legado que le dejas a esta generacion con toda tu inspiracion que emana de lo mas profundo de tu corazon y de tu ser, dejando huellas de sabiduria y esencia de conocimientos. ARRIBA EDWIN,ARRIBA HERRERA. ¡EXITOS..........!