jueves, 30 de agosto de 2012

CHIQUERO


Hasta hace poco el chiquero era el hogar de los cerdos, pero los antivalores lo han  convertido en codiciada presea social. Ahora disponemos de otros chiqueros, pocilgas que la modernidad ha hecho apetecibles, con el problema de que nunca faltan quienes  asumen conducta de chancho en su humedal. Y lo triste es que se sienten a gusto en su cubil y hasta osan criticar a quienes no tienen ni el olor ni la vocación del maloliente cuadrúpedo. Mis respetos para los verdaderos chanchos. Lástima que los otros, los imitadores, aún insisten en su descenso en la escala zoológica.

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