jueves, 2 de mayo de 2013

SOBRE LA LUCIDEZ Y EL APORTE DE DOS AZUERENSES: DON JUAN ANTONIO TEJADA MORA Y DON JOSÉ TRINIDAD CASTILLERO VILLALAZ


Doctores Juan Antonio Tejada Mora y José Trinidad Castillero Villalaz
 

1. Introducción.

Nuestros abuelos -aquellos antepasados que construyeron la región- experimentaban un conjunto de sentimientos encontrados cuando llegaban los meses de abril y mayo. Entonces, durante el cuarto mes del año,  se hablaba del calor que se sentía con la llamada “calma de abril”. Aquél era el instante cuando en la Península Amada el viento parecía detenerse y los parroquianos advertían un bochorno que sólo lo apaciguaba la hamaca que pendía de la rama del árbol de mango o el chapuzón en la apacible agua del río. Abril era congoja, cabanga, pero también la alegría por los primeros aguaceros que aparecían próximo al día en que se celebraría la Cruz de Mayo.

En cambio, desde la década del cuarenta del Siglo XX, el santeño y herrerano también conversaban de lo próxima que estaba la Feria de Azuero (FIA). Y es que desde un punto de vista antropológico y sociológico, el evento ha creado un rito social y cultural. Encarna  un encuentro en el que la gente se mira a sí misma, con todas sus fortalezas y debilidades. Nuestra feria es el espejo de la sociedad, la cultura y la economía de la península. Pareciera como si el acontecimiento ferial llorara y cantara junto a los orejanos, en esta tierra que hace sesenta millones de años fuera una isla en el piélago de un océano gigantesco.

Y si nuestra exposición anual fuera únicamente un encuentro de índole económico, los azuerenses tendríamos que repensarla para que no se alejara de sus propósitos originales. Afortunadamente no es así, y aunque nos agradara que el sector agropecuario la liderara, la misma sirve de herramienta para fomentar valores, para presentar nuestra música, danza y manifestaciones de la cultura popular, sin desconocer los aportes de todos aquellos que provienen de otras áreas nacionales e incluso más allá de las fronteras patrias.

En el caso de la Fundación Juan Antonio Rodríguez, se constituye en el escenario para premiar y valorar la inteligencia de nuestra gente. En efecto, la agrupación entiende que la cultura peninsular es una sola desde Divisa a Punta Mala, porque desde Mariato a Morro de Puerco existe una comunidad de lengua, geografía, propósitos, cultura e historia, que hemos dado en llamar la nación orejana. Me refiero al grupo humano al que le han denominado santeño, herrerano o azuerense. Divisiones político-administrativas solamente, porque la convivencia histórica ha pintado con vívidos colores la cultura de los orejanos de la Península de Cubitá.

De modo que no ha de extrañar que cada año nos reunamos es este escenario para reconocer en un santeño y en un herrerano los frutos de su vida proba y virtuosa. En este ocasión se trata del Dr. José Trinidad Castillero, por parte de la Provincia de Herrera y el Dr.. Juan Antonio Tejada Mora, como dignos exponentes de la tierra que tiene al Dr. Belisario Porras Barahona y a Ofelia Hooper Polo, como íconos de su peninsularidad..

Pasemos pues, a dar una escrutadora mirada sobre los hitos más significativos de sus respectivas biografías, con la secreta esperanza de que este recuento sirva de inspiración a una sociedad ayuna de buenos ejemplos y para que al hacerlo también logremos fortalecer los valores de una patria digna de mejor suerte.

2. Dr. José Trinidad Castillero Villalaz

Referirse a la vida del Dr. José Trinidad Castillero Villalaz es extremadamente interesante, en especial porque al hacerlo nos hacemos eco de una síntesis histórica-antropológica de la zona en que ha nacido. Su apellido, Castillero, trae reminiscencias de la tierra  de los manitos, recoge vivencias de la chitreanidad y se casa con ese pueblo varias veces centenario de la Villa de Los Santos, por aquello de su apellido materno, Villalaz. Pertenece a esa generación que ha vivido las transformaciones más significativas; en ese período que se inicia a mediados del Siglo XX y se prolonga a lo largo de esa centuria para arribar con plena madurez a las primeras dos décadas del Siglo XXI.

El Dr. Castillero Villalaz hace honor al apellido de ese gran galeno que fue el Dr. Cecilio A. Castillero, su padre, y que hoy ostenta un reconocido hospital de la capital provincial de Herrera. Su vida profesional propiamente dicha se inicia a finales de los años sesenta, 1967, cuando egresa de la Facultad de Médicos de la Universidad Centro de Madrid, en España. Realiza su internado rotatorio en el Hospital General de la CSS (1967-68). En este último año – 1968- el joven médico es delegado y dirigente de la huelga contra el golpe de estado que lideraran los militares panameños.

Este dato es muy importante para valorar su vida futura, porque definirá uno de los rasgos que le acompañarán a lo largo de su accionar como hombre político y marcará su vocación democrática. En su perfeccionamiento profesional se destaca su labor como médico residente de Cirugía General de la Caja de Seguro Social (1969-1972) hasta fungir como Jefe de Residentes de ese mismo centro médico (1970-1972), siendo fundador y residente por dos períodos consecutivos de la Asociación de Médicos Residentes e Internos, la llamada AMERI.

En el periodo 1973-1976 funge como Secretario General del Capítulo de Azuero de la AMOACSS. Ya residente en nuestra peninsular zona tendrá una exitosa carrera como Director Médico del Hospital Cecilio A. Castillero (1974-75). Ha sido director médico de este mismo nosocomio (1974-75), así como Jefe del Servicio General de Cirugía General y Jefe de los Servicios Médicos del Hospital El Vigía (1975-82).

Qué duda cabe que uno de los aspectos cumbres de su hoja de vida lo constituye su desempeño como Ministro de Salud en el período 1989-1991. Actualmente es el Jefe del Servicio de Cirugía General en el Hospital El Vigía y en el Hospital Gustavo Nelson Collado.

La labor de este preclaro herrerano también incluye su desempeño docente. En el período 1972-1993 fungió como Profesor Adjunto en la cátedra de cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, además de jefe de docencia regional del Hospital El Vigía, así como del seminario de cirugía. Son múltiples los seminarios y congresos en los que ha perfeccionado su desempeño profesional, tanto en los lares patrios como fuera de las fronteras nacionales. En el último de los casos señalamos su comparecencia a la cuadragésima tercera reunión de la OMS, en Ginebra, Suiza (1990), sin olvidar su labor como Asesor temporero de la Oficina Sanitaria Panamericana (OPS), hacia el año 1991.

La vida social del Dr. Castillero Villalaz es prolífica. Ha sido miembro de la Asociación de Médicos, Odontólogos y Afines de la Caja de Seguro Social (AMOACSS, Asociación Médica Nacional, Sociedad Panameña de Cirugía, Miembro de la Sociedad Interamericana de Estudios de Seguridad Social, así como de agrupaciones de amplio reconocimiento nacional como es el caso de del Club Activo 20-30 y el Club Rotario.

3. Dr. Juan Antonio Tejada Mora 

El Dr. Juan Antonio Tejada Mora es un vivo ejemplo de la tableñidad cuando ésta es algo más que mera tradición. Sabemos que este santeño nació en la Ciudad de Las Tablas a mediados de la década del treinta del siglo pasado. En su tierra natal cursó estudios en la Escuela Modelo Presidente Porras y el Primer Ciclo Secundario de Las Tablas. Ya en la Ciudad de Panamá, el futuro hombre de leyes ingresa a la Universidad de Panamá para obtener el título de Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas. Deseoso de experimentar nuevos horizontes culturales, viaja a los Estados Unidos de Norteamérica para integrarse a la University of Tennessee. Esta prestigiosa universidad le confiere el Master of Arts con especialización en ciencias políticas.

Al regresar a su suelo patrio, en el caso de Don Juan Antonio distinguimos dos vertientes de su desempeño profesional. Una que se refiere a su vida pública y otra que da cuenta de su labor privada. Sobre la primera podemos apuntar que ha sido funcionario de la Contraloría General de la República, lugar en donde se desempeña como Jefe del Departamento de Estadísticas y Censo (1954-58). También ha sido Sub-Director General de Cedulación de 1958 a 1960. Al respecto, junto al Licenciado Daniel Pinilla fue responsable de gestionar el establecimiento de un nuevo Sistema de Cedulación y Registro Civil (1959-60). También fue Jefe del Departamento Jurídico del Banco Nacional de Panamá de 1964 a 1967, así como Gerente General (Encargado) de esta misma casa bancaria (1966)

Al iniciar la década del sesenta del Siglo XX un nuevo giro se produce en la vida profesional del distinguido hijo de la Ciudad de Las Tablas. En efecto, desde el año 1960 comienza su labor como abogado en ejercicio, al integrarse en esa fecha a la Firma de Abogados Icaza, González Ruiz & Alemán, bufete en el que se ha distinguido desde entonces. Sin embargo, su labor privada no le ha impedido hacerse partícipe de eventos de proyección social.

Como miembro, desde el año 1960 del Colegio Nacional de Abogados, ha sido Vice- Presidente del mismo en dos períodos (1979-80 y 1980-81). Además, presidió la Comisión de Derechos Humanos y del Imperio de La Ley de dicho colegio en donde  participó en la preparación de informes sobre derechos humanos. Tales los casos de la cancelación de las licencias a tres radiodifusores (1980), la inconstitucionalidad de la Ley 20 de 1983 (Orgánica de Las Fuerzas de Defensa), entre otras. Su compromiso con la nación le ha llevado a formar parte de diversas comisiones para elaborar y discutir diversos proyectos de ley. Como ejemplo citamos la Ley de Fideicomiso, Ley de Leasing, Ley de Fundaciones de Interés Privado, el Anteproyecto de Ley de Prensa y la Ley del ejercicio de la abogacía.

Su activismo en el gremio de hombres de leyes hizo posible el establecimiento del servicio de Orientación Legal (SOL), una instancia que se destinó a orientar jurídicamente a aquellos que carecían de recursos económicos para procurárselos por sí mismos.

Con una hoja de vida como la que reseñamos no ha de extrañar que el Dr. Tejada Mora haya sido Magistrado Suplente de la Corte Suprema de Justicia durante el período 1990 a 1999. Además de Profesor Temporal de Administración Pública Comparada y de Ciencias Políticas en la Universidad de Panamá (1964-1968) y representante alterno de la Panamá a la reunión del Fondo Monetario Internacional (1966). Más recientemente integra el Consejo Editorial de la Revista Cultural Lotería, organismo del que es miembro desde el año 2011.

Debemos indicar que nuestro homenajeado se ha distinguido por la promoción de actividades religiosas, cívicas y culturales en la región santeña. Es Secretario Nacional de la Asociación Educativa Francisco Céspedes, la que patrocina conferencias en materia educativa. También por ese mismo conducto apoya a la Escuela Benilda Céspedes de El Manantial de Las Tablas, así como la realización del Perote de Las Musas, evento cultural que anualmente se desarrolla en Santo Domingo de Las Tablas.

El Dr. Tejada Mora es un incondicional colaborar de grupos nacionales que actúan en defensa  de los derechos humanos y del ambiente.

4. Sobre la lucidez de un médico y un abogado

Si el norte del hombre que mora en las alturas y planicies de nuestra región ha sido la ética del trabajo, aunada a una envidiable responsabilidad social, entonces el médico José Trinidad Castillero Villalaz y el abogado Juan Antonio Tejada Mora han sido fieles a esa añeja tradición peninsular. Ellos son un vivo ejemplo de esa otra generación que se vino forjando luego del ejemplo de personajes azuerenses de la talla de Pedro Goytía Meléndez, Belisario Porras Barahona, Sergio y Bernardino González Ruiz, Manuel Fernando Zárate, Ofelia Hooper Polo, José María Nuñez Quintero, José del Carmen y Leonidas Saavedra Espino, entre otros insignes habitantes de la tierra en donde se yergue el Canajagua y el Tijeras.
Hablo de seres cuyas hojas de vida demuestran que es posible y viable beber de la cultura universal sin por ello renunciar a nuestra idiosincrasia regional. Sus vidas recogen esa transición que se produce hacia mediados del Siglo XX, cuando nuestro pueblo se abre al mundo y termina, hacia mediados del tercer tercio de la centuria, por morar y vivir la congoja de un mundo tradicional que se diluye ante el avance de la modernización. No es casual que uno de ellos viaje a la vieja Europa y el otro escoja la tierra del Potomac para perfeccionar sus estudios.

Castillero Villalaz y Tejada Mora hacen del bisturí y la teoría jurídica un instrumento de desarrollo social. Ellos realizan lo correcto en una coyuntura histórica de angustia existencial y de demoledores ventarrones de cambio social y cultural. Porque no se puede asumir una posición neutral ente estas cosas del desarrollo y de la visión de lo que debemos ser como región, a menos que terminemos por ser veleta que mueve el viento o nos decidamos, de verdad,  a ser ciudadanos con pleno derecho, paisano que sueña y empujan un mundo mejor.

Mirando los datos que recogen sus respectivas biografías, me encuentro con seres terrenales y soñadores, con orejanos que hicieron la lectura correcta de su época. Hay en ellos esa mezcolanza, el balance profesional y existencial que tanta falta está haciendo a las nuevas generaciones peninsulares. Esto de ser universal en un mundo regional, el comprender que los valores no son una etiqueta que se adhiere a la sociedad, sino un sentimiento que mueve al mundo. Ambos son políticos en el sentido al que se refería Aristóteles, no sólo en el plano político-partidista, sino en el sentido de ser gregarios, de gente con responsabilidad colectiva.

En verdad de poco sirve a la región y al país el formar parte de una academia que  se precia de tal, pero que olvida el barro alfarero del que proviene. Porque el hacer patria no es un asunto de formar parte de una dirigencia que se vanagloria de serlo, o ser integrante  de un determinado partico político o asociación gremial. El asunto es tener la entereza moral de trascender la coyuntura y ser lo suficientemente osado como para reclamar un mundo mejor.

En la Fundación Juan Antonio Rodríguez creemos que tal es el aporte de los herreranos y santeños que todos los años reconocemos mientras los ecos de la Feria Internacional de Azuero se cuelan por las puertas y ventanas del auditórium en que nos encontramos. Lo nuestro es un canto a la inteligencia, un reconocernos como  pueblo, una voz que le pregona a nuestros mejores hijos que el silencio cómplice no puede ser el premio a quienes han demostrado ser fieles a la región y el país.

Demás está decir que esta noche yo no soy quien habla y aparenta ser, ni tan siquiera soy el locuaz eco de la Fundación. Comprendan, Don José Trinidad Castillero Villalaz y Don Juan Antonio Tejada Mora, que en este día la agrupación los convoca para darles las gracias en nombre de la región que los vio nacer.

......mpr... 
* Disertación el 1 de mayo de 2013, auditórium de la Feria Internacional de Azuero.

2 comentarios:

  1. En este homenaje no sólo reconocemos el acierto de honrar dos extraordinarios representantes de nuestra región; sino que tuvimos la dicha de evocar las cualidades de José Trinidad Castillero y Juan Antonio Tejada Mora a través de la hermosa pluma y verbo de quien también es un orgullo de la península de Cubitá: Milciades Pinzón. Nadie mejor que usted para hacernos sentir orgullo de ser azuerenses: Herrera y Los Santos una sola patria chica.

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  2. El estudio introductorio es fenomenal, como un panegirsmo es excelente. Solo amigo te faltó decir que Trinidad es muy malcriado con los pacientes. Saludos amigo

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