sábado, 11 de junio de 2011

SER UNIVERSITARIO ES COSA SERIA

Sede de la Universidad de Panamá en Herrera
Afirmo que el futuro institucional de la Casa de Estudios Superiores en la Provincia de Herrera pasa necesariamente por asumir nuestro propio esquema institucional, basado en la convergencia de intereses y en un futuro común. Esto significa que la Universidad Regional debe  estar libre  de camarillas, arreglos de recámara,  amenazas, temores  y  chantaje.  La desvergüenza, ha de ser superada y el descaro político arrinconado y desterrado de nuestros predios universitarios.
Pienso que quien dirija la Universidad herrerana ha de encarnar un compromiso con la decencia, la ética, la academia, la investigación y la proyección comunitaria. Aquí, como en el resto de los cargos públicos, quien aspire a la dirección universitaria, no puede provenir del estercolero social. Es decir, no podemos tolerar que alguien cometa el cinismo de postularse encaramado en la zahúrda o cuchitril de su pobre cultura política y que encima quiera representarnos emulando a desfasados sátrapas de aldea.
Yo creo que ser universitario es cosa seria. Uno no puede despertarse un día soñando con ser el “director de turno”, así por el mero prurito o picazón de “dirigir” la cosa académica. Todos sabemos, o de deberíamos saberlo, que en el ayer institucional se encuentran sombras y luces, que aquí no voy a plantear, porque la idea es ser proactivo (esa palabreja que tanto se menciona, pero que pocos toman en serio). De lo que sí estoy convencido es que en nuestra unidad académica no cabe permitir la reelección del director. Quienes ya hemos ocupado esa posición debemos darle la oportunidad a todos aquellos colegas que tienen los méritos para serlo. A lo mejor la reelección puede ser válida para otros Centros Universitarios, pero no para el nuestro, cuya historia demuestra hasta el cansancio cómo gran parte de nuestro atraso institucional tiene por génesis el perpetuarse en el poder, constituyéndose en muralla de contención para las aspiraciones de  los demás y en odioso emblema de gamonalismo pueblerino. Obviamente que respeto a quienes cavilan desde el enfoque contrario, pero no puedo compartir semejante despropósito que anquilosa nuestra sede universitaria y que, a veces sin querer, siembra el culto a la personalidad.
Si la Provincia de Herrera no tiene aún la universidad estatal que necesita, no es porque padezca ningún pecado capital, sino porque algunos candidatos no se centran en un proyecto colectivo de liberación, sino en meros intereses individuales. Ganar B/ 5,000.00 mensuales puede ser tentador para quienes aportan poco  a la academia, pero ya desde la escuela primaria aprendieron a contar y, en consecuencia, avivan intereses mercuriales. Quienes así piensan confunden a la Casa de Méndez Pereira con el “mall” pueblerino, la gallera comunitaria o con alguna empresa que expende baratijas. Es decir, son mercaderes, no académicos.
Confieso que estoy cansado del caduco modelo “ligth” de la Universidad Regional, aunque  llevo décadas tratando de que juntos demos el salto cualitativo que tanto asusta y aterra a terceros. Al parecer la anti-universidad, con sus voceros del conservadurismo, aún no se han enterado del daño social y cultural que están infringiendo a la juventud de la Tierra de Ofelia Hooper Polo.
Hay que  mirar la Universidad desde otra perspectiva y para mí la elección de un director universitario debería ser un acto caracterizado por el desprendimiento de intereses de quienes se postulan y de quienes los eligen. Iluso y utópico, pensarán y me dirán quienes son herederos de la ideología de Sancho Panza. No importa, porque tarde o temprano se impondrán  los  académicos que han de tener un proyecto de desarrollo institucional sobre sus espaldas, al mismo tiempo que respondan a un exigente perfil institucional. Estoy convencido  que hay que defender la inteligencia, aunque reine la estulticia e insistamos en vivir bajo el palio de los antivalores.
En la Universidad que queremos el director “pretty” es un contrasentido, porque se supone que nuestro Campus Universitario debería ser el espejo en que han de mirarse el resto de los grupos humanos que pueblan la provincia. Lamentablemente no es así, y estamos lejos de constituirnos en el paradigma de la cultura política y académica. Mientras otras Universidades hacen gala de academia e investigación, nosotros nos centramos en los aspectos estéticos del campus, y  aunque esto es un complemento importante, representa la forma más no el fondo de la Universidad.
Si me preguntasen qué pienso de las elecciones, yo diría que es una lacra política que debiéramos desterrar de la Casa de Méndez Pereira. Una Universidad no es democrática porque escoge a sus directivos, sino porque pone a disposición de la comunidad “la sociedad del conocimiento”, se identifica con el conglomerado social y hace de la investigación y de la academia su razón de ser. Por ello, el Centro Universitario debiera ser la sede de la inteligencia regional y no una camarilla para preservar el poder en pocas manos. En efecto, no deja de ser sintomático que las universidades exitosas no necesariamente eligen a sus directivos  mediante “elecciones democráticas”.
Sin embargo, la realidad actual nos obliga a participar de un torneo electoral y no podemos abstraernos de tal exigencia formal. Por eso, mientras esperamos y construimos la auténtica Universidad, hay que hacer el pan con la harina que tenemos. Cada uno tendrá que votar en base a criterios que estime pertinentes. Y quiera Dios que los mismos se alejen de los mecanismos que distinguen a los torneos políticos del extramuros regional. Porque si en la fecha (2011) se cumplen 53 años de la  presencia universitaria en Herrera, no esperemos otro medio siglo para darnos la Universidad Regional que merecemos.
....mpr...

1 comentario:

Medio Cerrado dijo...

Como siempre, muy bueno profe!
Este artículo igual aplica para la Universidad de Panamá en conjunto, hay quienes no queremos un "sopón" sinó una educación de altura.

Saludos!