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28 julio 2010

CABALLO

Hermoso animal el que trajeron los españoles. Cuatrocientos años de historia la del corcel en la región. Hoy seríamos casi nada sin el jamelgo que aproximó los espacios, fue la fuerza de tracción en el trapiche e hizo resplandecer al orejano en las fiestas pueblerinas. Noble animal el potro que pace en el potrero. Y, a veces, qué injusto el jinete que blande la tahona sobre el anca y la testuz del cuadrúpedo, porque no siempre la bestia es quien debería ser el soporte de la miseria humana. ¡Salve caballo de mi tierra!, y desde el fondo de mi corazón te digo: Gracias, noble amigo.

19 julio 2010

LA SANTA LIBRADA TABLEÑA


Virgen de Galicia y romería de Las Tablas. Al par del Canajagua, ícono del santeñismo. Reliquia que integra la orejanidad con su manto azul y rojo. Procesión del 19 y eucaristía del 20 de julio. Fiesta popular que se ha hecho profana desde sus andenes de lo sacro. Hay que verla transitando los senderos, mientras bautiza pueblos entre el rastrojo y la vaca que muge en la falda de los cerros. Librada es una joya, cadena chata y diadema de la cultura popular azuerense.

09 julio 2010

LOS SUCESOS DE BOCAS DEL TORO

Los sucesos de Bocas del Toro colocan sobre el tapete el cansancio de nuestro pueblo. Y lo que más lastima nuestra inteligencia de istmeños es ver cómo, tanto el gobierno como la oposición, quieren llevar agua a su propio molino. Por ejemplo, ¿qué moral tienen ambos para erigirse en defensores sociales, si ellos son en el fondo los responsables del conato popular bocatoreño y de otras bellezas sociales?. Ahora resulta que la vieja y nueva oligarquía (gobierno y oposición, respectivamente) son los adalides de las causas populares. ¡Vaya!.

05 julio 2010

OFELIA HOOPER POLO Y EL COOPERATIVISMO

El próximo 13 de noviembre de 2010 se cumplirán ciento diez años del natalicio de Ofelia Hooper Polo, la destacada herrerana que contribuyera a sentar las bases del movimiento cooperativista nacional. Sin duda no fue la única pionera en estos menesteres, pero su apoyo representó un aporte fundamental para alcanzar los logros organizativos que tienen su antecedente en la junta campesina istmeña y en la visión inglesa de la “Callejuela del Sapo”.
Este año es importante para el cooperativismo nacional, no sólo porque en el primer sábado del mes de julio otra vez nos reuniremos para conmemorar el Día Internacional de las Cooperativas, sino porque la fecha de nacimiento de Ofelia María Hooper Polo (13/XI/1900 - 13/XI/2010) se me antoja como una inflexión histórica que podría propiciar una serena reflexión sobre la trayectoria del movimiento cooperativista nacional.
El tiempo histórico de la Señorita Ofelia dista mucho de ser el de nuestra época, pero sin duda ha de existir un hilo conductor que nos una, cual cordón umbilical, a los ideales que fueron parte de la vida de la primera socióloga rural del Istmo. Tal vez ese enlace radique en la filosofía que guió sus pasos y que no tiene por qué diferir de la contemporánea. Y creo que es en este punto, en la posibilidad de no haber sido del todo fieles a los principios fundamentales del cooperativismo, en donde ha de recaer la cavilación sensata de quienes se agitan en los menesteres de la cooperación institucionalizada.
Nadie duda que en la pasada centuria las cooperativas lograron un crecimiento cuya magnitud quizás no avizoraron los zapadores del movimiento nacional. Ahora se manejan cifras millonarias y las estructuras físicas hablan de un movimiento pujante y en expansión. Al parecer ser cooperativista se ha vuelto moneda corriente, como si ingresáramos a un club social, de los tantos que pululan por la geografía nacional. Los guarismos confirman lo que afirmamos, pero dicen poco sobre los aspectos cualitativos de esa filosofía primigenia que fue el basamento del movimiento cooperativista.
Pienso que congregar a miles de cooperativistas cada año, para conmemorar el Día Internacional de las Cooperativas, de alguna manera es un tributo al esfuerzo de los pioneros como la Señorita Ofelia, pero no es suficiente. En verdad, a lo que tenemos que “meterle el diente” no es a la rumba o al desfile cooperativista, sino a los desafíos cualitativos del movimiento. Porque no obstante ser las cooperativas empresas que laboran dentro del “sistema” y que, por lo mismo no representan una amenaza al mismo, indebidamente son vistas como “competencia desleal”, según algunos representantes de la banca nacional. Sin descartar los temores que surgen en la disputa por el mercado (que en el fondo es el meollo de la cuestión), creo que el peligro no estriba únicamente en la variable exógena. Debemos admitir que también existe otra amenaza dentro del propio movimiento cooperativista. A saber, la de terminar por creerse una “banca para los pobres” y no, como debería ser, una “banca de los pobres”.
Sumado a lo anterior debemos ponderar otro rasgo cualitativo. Me refiero a cómo hacer para que la expansión cuantitativa de los asociados no se trastoque en una pérdida de “la llave de oro” del cooperativismo. En efecto, la educación como herramienta de liberación y de conciencia social, muchas veces ha quedado mediatizada por una política que termina por desconocer que el grueso de los nuevos asociados (que ingresaron para tener acceso al crédito), parecen no distinguen entre la “banca privada” y la nueva empresa que les cobija. La discusión de esta temática nos lleva al meollo del asunto, es decir, a la necesidad de fortalecer la democracia como forma de participación real, alejada de las prácticas de la desprestigiada política criolla.
Admitamos, que si el cooperativismo es un movimiento que aglutina los sectores populares y de clase media, su quehacer ha de ser fiel a esos estratos populares, no sólo como “solución” a sus apremios financieros, sino como impulsor de una forma de vida que se centra en los deseos de redención colectiva.
Ojalá que al conmemorar otro aniversario del natalicio de Ofelia Hooper Polo, hayamos madurado suficientemente como para entender que es necesario repensar y actuar para enfrentar algunos rasgos del “cooperativismo ligth”, que ya hace de las suyas. Esta tendencia, la de un cooperativismo “bancario” y deshumanizante, de no detenerla a tiempo terminará por corroer las bases del movimiento.
Enfrentar nuestros contemporáneos entuertos cooperativistas es un desafío que no debe ser postergado. Y acaso sea este el más hermoso y sentido homenaje que podríamos tributar a la mujer que desde la Tierra del Ñuco supo ser orejana y cooperativista. Entonces, y sólo entonces, el cooperativismo nacional habrá alcanzado la madurez suficiente para conmemorar, como Dios manda, el Día Mundial de las Cooperativas.
…mpr…

01 julio 2010

REVISTA SANTA LIBRADA

Durante el mes de julio de cada año la devoción a Santa Librada, la Virgen y Mártir Gallega nacida en Baiona y Patrona de Las Tablas, ocupa sitiales importantes en los medios de comunicación nacionales y, particularmente, en las manifestaciones populares en las que se expresa nuestra cultura religiosa e interiorana.
La capital provincial santeña es el epicentro de esos eventos y, el actual templo a Santa Liberata, erigido en el transcurso del Siglo XVIII, la sede de esa devoción que se remonta a la segunda mitad del Siglo XVII. Son muchas las expresiones de ese culto religioso que se materializan en las llamadas “mandas”, la más multitudinaria romería que registra la historia religiosa regional, las novenas a “La Moñona” y, desde principios del Siglo XX, una literatura escrita que recoge las leyendas, la historia religiosa y que permite a los feligreses acrecentar su fervor religioso.
Debo decir que en la organización de los fastos de Santa Librada participan muchas personas, desde prelados, comités creados con tal finalidad, hasta los pequeños comerciantes que ofrecen al público las imágenes fotográficas de la Doncella de Pontevedra. Sin embargo, y sin ánimo de demeritar tales aportes, sin los cuales la fiesta religiosa no tendría el esplender de que goza, quiero destacar en esta ocasión un ángulo pocas veces ponderado. Me refiero a la tesonera labor de la Licenciada Aída Díaz Domínguez como promotora de publicaciones en las que se recogen las reflexiones de diversos escritores que han hecho de Santa Librada el objeto de sus meditaciones.
Hace algunos años me correspondió presentar un libro que iniciaba ese empeño editorial. En aquella ocasión (1996) salió a la luz pública un aporte que ella tituló SANTA LIBERATA DE LAS TABLAS; un manojo de escritos que en cien páginas presenta una radiografía del culto español y tableño. Ahora, trece años después, teniendo como escenario propiciatorio el templo tableño, aparece la REVISTA SANTA LIBRADA (Maravilla Tableña). Se trata de una publicación a colores, que tiene como soporte un papel de buena calidad y con una extensión de aproximadamente cuarenta páginas. La portada luce una trilogía de imágenes en la que aparece en la parte superior la Virgen María, rostro que tiene a su izquierda, y en un plano inferior, a nuestro Señor Jesucristo; al mismo tiempo que en el lado derecho Santa Librada luce su esplendente rostro. Este triángulo fotográfico tiene como soporte y base un abigarrado conjunto de feligreses.
Pienso que la portada es certera, no sólo en lo que se mira, sino en lo que sugiere; un pueblo católico que responde al culto de su Patrona, pero sin olvidar que ésta es un ejemplo de devoción al Altísimo, así como a su Madre Amantísima. Pues bien, con este pórtico se abre al lector una amplia gama de lecturas que vienen ilustradas con abundantes fotografías. Yo diría que la revista es una mezcla balanceada de relatos del ayer y del presente que se ven sazonados con invitaciones a una vida proba y de rescate de valores morales.
La revista se inicia con un oportuno comentario de Monseñor Eladio González, cura párroco de esta comunidad. A partir de allí la perspectiva histórica nos lleva a conocer algunos personajes como el presbítero José Antonio de Agreda, quien hacia el año 1925 realiza algunos aportes al conocimiento de la Patrona Tableña y de la localidad que le brinda cobijo. Aquí tampoco pueden faltar las reflexiones del Profesor Claudio Vásquez Vásquez, historiador tableño cuyo nombre luce un centro educativo provincial, así como la copia de la Gaceta Oficial en la que aparece la ley que declara el templo de Santa Librada como Monumento Histórico Nacional. También apreciamos un escrito de Juanita Espino Díaz, recordada tableña que no sólo fue cultora de manifestaciones folklóricas, sino devota creyente y auspiciadora de la historia tableña. Encontrará el lector los nombres de santeños que en los tiempos actuales le son más familiares, como en los casos de Luciano Leonardo Cedeño, Horacio Prado, Margarita Moreno Cano, José Orestes Moreno Cano, Carlos Afú Decerega, Pedro Barrios, Abigail “Lolita” López, el periodista Alcibíades Cortez, Dayra Miller de Arrue y la propia Aída Díaz Domínguez, entre otros.
Un acierto de la publicación ha sido el presentar un panorama completo de las actividades que están ligadas a la celebración religiosa tableña. Tales los casos de las novenas, la procesión, la liturgia, serenatas, peregrinaciones, biografías de personajes, abanderados, cabalgatas, concursos de décimas, arreglos de la Patrona y testimonios de favores concedidos por Santa Librada.
De lo planteado se colige que LA REVISTA SANTA LIBRADA (Maravilla Tableña) representa un reto para el lector. Un desafío a quien desee ilustrarse sobre el papel que ha desempeñado la Patrona Tableña en la conformación de nuestra cultura regional y su proyección en el plano nacional e incluso más allá de nuestra fronteras patrias.
También considero que para nuestra tierra la revista representa un nuevo signo de los tiempos, para una región que desde mediados del Siglo XX asume con mayor ímpetu la reflexión sobre sí misma. Una zona geográfica que necesita la revalorización de sus rasgos fundamentales, de aquellas cosas que nos legaron nuestros antepasados y que a veces quedan sepultados por el abuso de las fiestas, del holgorio y de un mercantilismo desbocado que antepone la rentabilidad económica a los altos valores del espíritu.
Créanme que yo no estaría colocado aquí, hablando en este Templo Tableño, perturbando su sacro recinto, si no estuviera convencido de lo saludable que resulta todo ello para nuestra cultura. Estoy seguro que a la Licenciada Aída María Díaz Domínguez, como al resto de los que hicieron posible la revista, no los anima ningún fin crematístico. Es decir, de hacer negocio con una publicación como la que comento. Muy por el contrario, ellos aspiran a que nuestro pueblo pueda sentir el goce de reconocerse en las fotos y escritos que dan cuerpo a la edición comentada.
Pienso que en el fondo la revista encarna un noble sentimiento, esa congoja tan santeña que todos llevamos por lo nuestro y que se define como el santeñismo. Y ya que Santa Librada es una expresión del santeñismo, recomiendo la lectura de la REVISTA SANTA LIBRADA (Maravilla Santeña) y sugiero que disfruten los artículos que en ella quedan plasmados.
…mpr…
Las Tablas, 17 de julio de 2009