sábado, 22 de mayo de 2010

PENSANDO PENSAMIENTOS

ACORDEONES. Suena la música y las parejas se desplazan por la pista. Los fuelles del acordeón hacen de las suyas. Los orejanos danzan y se divierten, pero, ¿qué pasó con la vida y la posibilidad de tener algo más que acordeones y voladores? Nadie pregunta, sólo bailan. Eso es todo.

AMA LA VIDA. Ama la vida como a ti mismo. Aléjate de aquellos que lucen biografías de lo intrascendente y lo banal, pero no confundas las riquezas personales con el éxito. Los verdaderos valores muchas veces se muestran en el hombre sencillo, aquél que teniendo poco es millonario y camina erecto en su mundo de luz.

ASOMBRO. Nunca pierdas la capacidad de asombro ante el mundo, porque la modorra y la incapacidad para ver más allá de lo circunstancial forman a seres enclenques y desprovistos de propósitos. El mundo es mágico, si sabemos abrirnos a sus hechizos. Por allí malviven los que aún no se han enterado que subsisten como autómatas, observando la creación con las anteojeras que les prestaron, temerosos de mirar el sol e incluso indecisos a la hora de experimentar el gozo que supone ser testigo del rocío matinal. Tacaños con su vida, el gorjeo del ruiseñor no les dice nada. Si cierras tu alma al mundo no podrás ver más allá de tus ojos.

ÁRBOL Y HACHA. Golpea el hacha sobre el tronco indefenso y se dobla el viejo árbol con su carga de nidos e insectos. Cae cuan largo es y su vida se extingue entre la polvareda del camino. ¡Qué sólo se quedó el bosque!, íngrimo y pelón bajo el sol calcinante. Murió el árbol y siento que algo de nosotros se perdió entre la hoja chamuscada y el verdor de la sabia derramada.

CARRETAS, CARROS…TURISMO. Carretas y carros, he aquí dos símbolos emblemáticos de la transición que se experimenta en la zona, que es como decir chicha y Coca Cola. Por eso miro cómo lloran los estacones que, clavados con las grapas de la modernidad, ven desaparecer el mundo cultural de la décima, el carnaval, las matanzas, las polleras, los carnavales y, en general, la fiesta pueblerina. Lo "ligh" choca con lo vernáculo y en esta pelea la educación es un convidado de piedra. Ahora, el descendiente del español depauperado, el indígena avasallado y el negro esclavo, venden sus herencias y el turismo de la enajenación luce su sombrero “pintao”

CARNAVAL 1. Apenas inicia el carnaval y ya dan ganas de estar en el entierro de la sardina. Una marea humana se aproxima a la zona (turismo le llaman) y hasta las gallinas intuyen que algo ha de pasar con el sancocho. Suerte de ave de corral, que no difiere mucho del que experimentan la casa de quincha y sus hospitalarios inquilinos.

CARNAVAL 2. Fiesta de la carne, del jolgorio. Momento para olvidar, para tunear sobre nuestras miserias y borrar de la memoria los zarpazos de la política criolla. Extenuados nos rendimos ante el dios Momo: seco, carrozas, voladores, culecos y reinas de la fantasía. Antes fue la jarana popular, ahora el retintín de las monedas. Y con el entierro de la sardina nos asomamos al mundo real para descubrir que las huellas de la alienación aún se hacen sentir sobre nuestra piel.

DIÁLOGO. Dialogar es conversar, pero sobretodo con los demás. Quien se cree dueño de la verdad nunca llegará a conocerla. La sociedad existe gracias al diálogo, a la capacidad del hombre de lograr ser empático con su prójimo. Atrincherarse bajo las ideas propias, además de ser una tozudez, no sólo niega al hombre la posibilidad de la plática, sino que lo condena al mundo de la imposición y de la mentira.

EL AZULEJO Y LA VIDA. Escucho al azulejo cantar sobre la palma y su trino concita mi pensamiento. Más allá, la cascá se empeña en llamar al invierno distante y, ayer, la ardilla acudía al mango en busca de alimentos. “Pienso, luego existo”, dijo el filósofo; escucho el trino, luego soy algo más que un hombre atiborrado de ruido y deshumanidades. Al parecer olvidamos que la base biológica coexiste simbióticamente con el entorno social. Peligroso divorcio entre Natura, razón y sentimiento. Mundo anómico y alienante el que nos espera.

FERIA. En toda feria se vende y se anuncia casi de todo, la de Azuero no es la excepción. Pero en el escaparate debe estar también el sentir del pueblo, la cultura que se hace música, danzas, pensamientos e ilusiones. Lejos de un ventorrillo y un “Salsipuedes” interiorano, la feria ha de ser comercio, pero sin dejar de ser el alma del pueblo que le cobija. Ese es nuestro dilema y nuestro desafío.

GUAYACÁN. ¡Qué intenso ese color del guayacán!. Amarillo penetrante, como si quisiera deslumbrarnos con el color para decirnos: “Mira, hombre ciego, estoy aquí; que nosotros, los árboles, no somos el pasto de tu apetito mercantil”. Y yo, que le miro floreciendo, me pregunto si habremos comprendido el mensaje o, acaso, pasamos indiferentes ante su fulgor de naturaleza que reclama su espacio de vida.

IMAGINACIÓN. Se es lo que se piensa, pero más lo que se hace. Imagínese ser rey y lo será; véase como un plebeyo y no superará esa condición.

INGENUIDAD CUADRÚPEDA. “Viajamos apretujados, en este camión sin rumbo; acaso nos llevan a otro potrero”, pensó el hermoso torete entre terneras y vacas, mientras el transporte de vacunos se desliza sobre la cinta de asfalto. En ruta hacia la muerte, las reses sueñan con su mundo de pasto y de agua fresca, mientras en la cabina el comerciante suma y resta en su calculadora. ¡Qué pena de mundo!, cuando la vida es un trozo de carne y el futuro un billete verde.

LECCIONES DE CHANGO. Todas las mañanas, en el camino que conduce de Guararé a La Villa de Los Santos, veo a cientos de changos que se apartan al presentir la proximidad de algún auto, para retornar nuevamente a la carretera. Algo deberíamos aprender de ellos, porque no se puede desconocer la importante lección que pregonan: no seas necio, parecen decir, aléjate de lo que amenace tu integridad como persona.

NAVIDAD. Yo me pregunto si la Navidad será este tropel de compras al finalizar el año. Y en vano busco el rostro del niño que nació en un pesebre entre los regalos, los pinos importados y el San Nicolás con su risa fingida. En cambio, lo encontré entre la albura de los madroños, el amarillo intenso de los espino amarillo y el morado nazareno de las campanillas veraneras. Y entonces comprendí que el Jesús panameño nació en un pesebre calzado con cutarras y lejos del boato de quienes quieren convertirlo en jamón, blanca nieve y música estridente.

PÁJARO. El pájaro no es sólo el ave, un ser emplumado a quien el hombre siempre ha envidiado por su versatilidad para surcar raudamente los cielos. El pájaro es otra vida que tenemos que respetar; canta en la rama para alegrarnos la existencia y, en cambio, nosotros le retribuimos destruyendo su arbórea residencia. Por eso, casi sin darnos cuenta, al matar al ave nos auto inmolamos; porque al silenciar el canto en la copa de los árboles apocamos nuestra supervivencia, que entonces se torna gris y monótona sin la presencia cantora de nuestro plumífero acompañante. Al parecer no queremos comprender que el hombre y el ave son dos eslabones del mismo proyecto existencial.

PARRANDA. Si en la cultura nuestra el trabajo es fuente vida y de dignidad personal, ¿qué sentido tiene celebrar más bailes que días del año, consumir más seco que leche y vivir en una eterna borrachera de acordeones?. Entonces, ¿para qué trabajamos?

PROYECTO DE VIDA. Vivir es esforzarse, no hay vida sin problemas. Y en el andar por el mundo hay que tener un proyecto de vida. El proyecto es la brújula, a menos que uno quiera ser barco sin rumbo. El proyecto ha de ser personal, pero también colectivo. Mi vida es la vida con los demás y para los demás. No hay vuelta de hoja.

ROSA ROJA. Miro la rosa roja y una cancioncita tierna arrulla mi corazón.

SEMANA SANTA. Antes, fueron los valores cristianos, la reflexión y el recogimiento en el hogar. Hoy, el Sábado de Gloria con acordeones, matanzas y cantaderas en los jardines. Como en todas las cosas contemporáneas, la vieja lucha entre la tradición y la modernidad. También, a veces, ir a ver la vieja representación para ver cómo matamos a Cristo nuevamente. ¡Crucifícale!, grita el eco entre los cerros y nosotros seguimos escogiendo a Barrabás.

SOPLO. Si la vida es un soplo existencial, ¿qué sentido tiene el malgastarla? Disfrútela, ámela y sea feliz. Y por sobre todas las cosas, encuentre su verdadero proyecto existencial.

TELEFONITIS. Ha surgido un nuevo tipo de espécimen humano, uno que vive pegado al teléfono. Este bípedo padece de “telefonitis”, una rara enfermedad que sin importar en dónde vive su portador, éste siempre tiene la manía de contestar el teléfono. Entonces el fulano camina en su derredor, gesticula como si estuviera peleando contra el viento y le grita al desconocido que le escucha del otro lado de la línea telefónica. Usted también lo reconocerá porque jamás deja de enviar sus mensajes de texto. Al parecer la telefonitis la produce un virus que porta un extraño ratoncito llamado celular. Tenga cuidado, tome sus precauciones y notifíquele a sus amigos, cuídese de la telefonitis.

TRABAJO. Antaño el ciudadano que habitaba la región tenía una ética del trabajo. Ser holgazán era una vergüenza pública, como el levantarse muy tarde una conducta inaceptable para un hombre que se preciaba de serlo. Los tiempos han cambiado y el habitante moderno hace gala de un ocio que se mezcla con flojera y la puesta en práctica de antivalores. Sin duda no son todos, pero cada día agobia la carga de quienes miran el trabajo como un pesado fardo en su existencia. Siendo así, ¿no seríamos acaso el hazmerreír de nuestros abuelos?

VERANO SÁDICO. El verano es sádico en esta tierra azuerense. La temperatura asciende en horas del medio día a 38 grados centígrados e incluso a 40. En una escala de 0 a 15 los rayos ultravioletas han llegado a 10, nada despreciable si tomamos en consideración que algunos osados se dan su baño salobre entre 10 de la mañana y 4 de la tarde. No cabe duda que la ignorancia es atrevida.

…mpr…

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sr. MPR, Ud., que es un purista del folklore de Azuero, tanto como defensor, propulsor, representante, y estudioso del mismo, que piensa de que se le permita en la villa de Los Santos a ciertos artesanos a que transformen y modifiquen las tradicionales máscaras, y les añadan facciones fuera de lo tradicional y no simbolicas, mas grotescas, solo por el puro hecho de estas personas el de querer figurar ?!

Esas inmensas mascaras, TOTALMENTE DESPROPORCIONADAS y DE DISEÑO FORANEO, van mejor con una figura de dragon chino, y NO con un atuendo de diablico sucio.

Por favor, que se les pida a estos 'artesanos' que se ajusten a las reglas de las tradiciones y a sus estamentos!
Si a estos irreverentes artesanos se les sigue permitiendo que se salga con estas aberraciones y distorciones a lo tradicional, en poco tiempo iran cambiando y cambiando asi todos los aspectos de esta manifestacion cultural.
Hasta volver irreconocible, este arte del folklore.

Hay este el buen ejemplo de el Festival de La Mejorana en Guarare, en donde sus guardianes prohibieron los intrumentos y tonadas foraneas para mantener puro este arte y legado cultural.

Aunque parezca algo infimo, cualquier modificaion por minima que sea tiende a aflojar las pautas y a lesionar la pureza e integridad del arte y tradicion en cuestion.
Hay que se rigidos en conservar este y todos los otros legados culturales, por mas minimo que sean, o de otra manera se han de destruir y distorcionar estas legendarias y altivas tradiciones culturales de nuestro Azuero.

Seamos guardianes de lo nuestro y nuestro folklore!!!