jueves, 30 de enero de 2014

LA ADULTERACIÓN Y COMERCIALIZACIÓN DEL FOLKLORE (Especial referencia al caso santeño)

Villa de Los Santos. Calle 10 de noviembre
        
                                                                                                                                                                          “Si el mar se volviera ron
 y el río La Villa cerveza”
De un conjunto típico santeño

 Nota del autor: La investigación que vas a leer fue publicada por vez primera en el año 1985(Revista Imagen # 6. Panamá: Departamento de Extensión Cultural de la Universidad de Panamá, 1985, págs. 107-112). Ahora se reproduce por una sencilla razón, lo que apuntábamos hace tres décadas se ha convertido en una problemática social cuyos guarismo seguramente hacen palidecer los que aquí anotamos. Y tanto ayer como hoy esa realidad permanece inmutable.

 EL FOLKLORE

 En las últimas décadas el término folklore ha sido llevado y traído en labios de expertos y aficionados. Una gran cantidad de actividades son etiquetas como folklóricas. Por su parte, muchos de nuestros pueblos se autoproclaman como “cuna del folklore” y ostentan orgullosos anuncios a los visitantes que arriban a los bucólicos poblados.
A tres décadas de los pioneros trabajos de campo, en el área folklórica de los esposos Zárate, las cosas han tomado un rumbo muy distinto a lo que observó Manuel F. Zárate y su meritoria esposa.
Es preciso señalar que en la década del cincuenta se inició para el Interior una nueva etapa, la de su inserción definitiva en una economía de mercado. Y es a partí de este instante que se producen las modificaciones que cambiarán el panorama interiorano.  Por eso, en esta investigación,  lo que queremos plantear son las consecuencias negativas que se han derivado para el Interior al imponerle a éste un rol excesivamente folklorista, que no folklórico.
El caso que  analizaremos es el de la Provincia de Los Santos, en la península de Azuero. Esta región es conocida a nivel nacional precisamente por sus manifestaciones folklóricas. Los santeños son reconocidos por sus bailes, sus carnavales e incluso por sus costumbres religiosas. El folklor ha adquirido aquí una dimensión insospechada, constituyéndose en una expresión superestructural del gran problema que atraviesa una provincia con escasos horizontes culturales y cuyo crecimiento poblacional se ve seriamente afectado.[1]
Mucho de lo que planteamos ya existía en la advertencia que en 1961 hacía Manuel F. Zárate cuando aseveraba: “Conviene observar que el saber popular o folklórico se empalma y se entrelaza a veces en los pueblos y en los arrabales de las ciudades, con el saber culto, y a menudo se deja influenciar por él, lo cual no es defecto cuando el mismo pueblo es el que espontáneamente toma, asimila y acepta esas influencias. Pero ocurre a menudo, que ciertos osados “artistas” semicultos se apropian de lo folklórico le introducen  elementos arbitrarios, y naturalmente, lo adulteran”.[2]
En el caso de la Provincia de Los Santos algunas manifestaciones visten ropaje folklórico cuando en realidad sólo son una adulteración del mismo. Más todavía,  son el producto de la racionalidad del sistema  socioeconómico imperante que las mercantiliza y las hace aparecer a la población como cosa deseable y “normal”. En la actualidad esto puede ser apreciado en las llamadas cantaderas, hierras o “jierras”, así como en los bailes de acordeones y abanderados.

LAS FIESTAS

“Oiga compa, en este poblado sí que hacen fiestas”, se escucha decir a menudo a jóvenes y viejos en cualquiera localidad cuando la gente se reúne en los portales “pa, echá cuento”. Y en realidad esta expresión, dicha en broma y en serio, es mucho más cruda de lo que aparenta. En efecto, las fiestas son una constante en la geografía azuereña. Las mismas han pasado de ser una expresión de alegría popular a constituirse en una empresa rentable. Ya lo observaba el antropólogo panameño Stanley Heckadon Moreno al abordar el tópico en un reciente trabajo sobre el Distrito de Tonosí:
“Últimamente se ha intensificado el fenómeno de las fiestas comerciales promovidas por verdaderos “empresarios de fiestas”. Quienes se dedican a montarla a lo largo del distrito, en particular en el Valle, donde la construcción de carreteras ha facilitado la movilización de personas y vehículos de una comunidad a otra. En ocasiones estos bailes de corte netamente comercial, se hacen para celebrar, supuestamente, algún evento religioso, en otras para levantar fondos. Pero en esencia ya dejan de ser las fiestas tradicionales organizadas por la familia y la comunidad, tratándose ahora de eventos puramente comerciales o sea la fiesta como actividad económica especializada”.[3]
En efecto, esta actitud excesivamente festiva de los santeños está llamando la atención de los investigadores sociales panameños. Se trata, sin duda, de un fenómeno sociológico digno de atención. Así, el historiador Jorge Conte Porras se refiere al tema brevemente, al tratar de caracterizar lo que él denomina lo tableño, retomando la descripción realizada por el Dr. Belisario Porras en su ensayo El Orejano, que escribiera el tableño en 1881”.[4]
Las llamadas de atención proceden incluso de la Iglesia Católica, la que recientemente protestó por el uso indebido de sus figuras religiosas como pretexto para realizar bailes.
Los aspectos ya señalados nos han motivado a determinar el impacto y frecuencia de las fiestas en la Provincia de Los Santos. En especial la tención está dirigida a analizar el principal indicador de las fiestas, los bailes de acordeones realizados.

LOS BAILES

Las informaciones recabadas en los archivos de las alcaldías indican que en la Provincia de Los Santos se efectúan un total de 726 bailes al año. Dicho registros no detallan, como fuera lo deseable, los bailes de acordeón de las discotecas. Pero nuestra propia observación en la comunidad, más las conversaciones con los funcionarios de los municipios, garantizan que los datos se refieren en su inmensa mayoría a los bailes con conjuntos “típicos”.


Cuadro # 1
Número de bailes realizados en la Provincia de Los Santos
Por distritos. Año 1983
                           Distrito                                                               Número de bailes
                        Guararé                                                                      91
                        Las Tablas                                                               201
                        Los Santos                                                               175
                        Macaracas                                                                  78
                        Pedasí                                                                         41
                        Pocrí                                                                          49
                        Tonosí                                                                        81
                       TOTAL                                                                     726
                Fuente: Archivos de las alcaldías de la Provincia de Los Santos.

726 bailes al año son, en promedio, 60 por mes, 15 semanales, 2 diarios. Es decir, se dan más bailes que días tiene el año.
Las cifras del Cuadro # 1 indican que la locura de los acordeones se concentra en los distritos de Las Tablas, Los Santos y Guararé. Esto resulta tanto más sintomático cuando comprobamos que dichos municipios son los más “saneaos” [5] y a los cuales emigran, por temporadas, numerosa población de campesinos expulsados del semicírculo, otrora montañoso de Macaracas, Tonosí, Pedasí y Pocrí.
Informes obtenidos en la Gobernación Provincia de Los Santos señalan que durante 1983, sólo en permisos otorgados para cantinas transitorias, se autorizaron 135 bailes al año.
La expresión más alarmante del hecho analizado corresponde al Distrito de Las Tablas, tal y como se desprende del Cuadro # 2.
Obsérvese cómo, en el ejemplo del distrito aludido, el jolgorio colectivo coincide  con el incremento del ciclo de producción de la sociedad rural santeña. Los meses de fiesta, en su máxima expresión, corresponden a noviembre, diciembre, enero y febrero. Son justamente estos meses los de siembra de  melones, sandías tomates, ajíes; así como la época aprovechada para la producción de sal.

UNA INTRINCADA RED DE  COMERCIALIZACIÓN

Detrás de los bailes existe toda una estructura de comercialización que vende a la población una imagen distorsionada del folklore y que fortalece en el individuo un falso orgullo por ser “fiestero”. Así al sintonizar una emisora de radio de la localidad se escuchará un mensaje, conocido casi de memoria
que dice:
“Este próximo fin de semana diviértase sanamente al compás de la música de …….. Habrá murga,
corridas de toros, gallos y un abanderado sorpresa. Lindas chicas le esperan. Le invita su amigo de siempre…y la comunidad de …. Transmitirá radio…”


Cuadro # 2
Número de bailes efectuados en el Distrito de Las Tablas
Por corregimiento. Año 1983
Corregimiento
Enero
Feb.
Mar.
Abr.
Mayo
Jun.
Jul.
Agost.
Sept.
Oct.
Nov.
Dic.
Total
Cabecera
1
10
2
-
3
2
22
2
-
6
3
8
59
Bajo Corral
6
1
-
-
-
2
-
1
1
-
-
2
13
Bayano
3
-
-
2
1
1
-
1
1
-
1
-
10
El Carate
4
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
2
6
El Cocal
-
-
-
2
2
1
1
-
1
-
3
3
13
El Manantial
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
El Muñoz
-
4
-
-
-
2
-
-
-
-
-
2
8
El Pedregoso
-
2
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
2
La Laja
3
-
1
-
-
2
-
3
-
-
-
5
14
La Miel
-
-
2
-
-
-
-
-
-
-
-
-
2
La Palma
-
1
-
1
-
-
1
-
-
-
1
-
4
La Tiza
3
-
-
1
-
-
-
-
-
2
-
5
11
Las Palmitas
-
-
-
-
-
-
-
1
-
.
3
-
4
Las Tablas Abajo
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
Nuario
2
-
2
1
-
-
-
-
-
1
1
7
Palmira
-
-
-
-
1
-
-
-
-
-
-
-
1
Peña Blanca
-
-
-
-
-
-
-
1
-
-
3
-
4
Río Hondo
-
-
-
-
-
-
-
-
1
-
-
-
1
San José
-
4
-
-
-
-
-
1
3
-
-
-
8
San Miguel
1
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
1
Sto. Domingo
-
8
-
3
1
1
1
3
1
5
2
-
     26
Sesteadero
-
-
-
-
-
-
-
-
-
3
3
2
8
Valle Rico
-
-
-
-
1
-
-
-
-
-
-
-
2
Valle Riquito
-
-
1
-
-
-
-
2
1
1
1
1
7
    TOTAL
23
30
8
10
9
11
25
15
10
17
21
32
211


































Fuente: Archivo de la Alcaldía Municipal de Las Tablas, Provincia de Los Santos

En efecto, en la vecina Provincia de Herrera, de un total de 8 emisoras, 6 tienen programas típicos. Las emisoras santeñas emiten programas que denominan de “música típica”, en las 4 empresas radiales existentes.
Hemos calculado que las 10 emisoras que emiten música “típica”  totalizan 26 horas y 30 minutos diarios de este tipo de música. El grueso de la programación responde a un horario que va de 5:00 a.m. a 7:00 a.m., de 11:00 a.m. hasta la 1:00 p.m. y de 5:00 p.m. a 7:00 p.m., lo que coincide con el momento de descanso de la población de Azuero. Como se puede constatar, dicho sistema garantiza que se recuerde permanentemente la realización de un evento festivo, porque la programación es intensa de lunes a sábado.
En la actualidad el negocio de las fiestas santeñas se ve respaldado por la existencia de 118 cantinas, 43 bodegas, 6 distribuidoras de licores (al por mayor) y 92 salas de baile. Esta situación es tanto más alarmante si se piensa que los datos anteriores se refieren únicamente a negocios permanentes. Tómese en consideración que el Cuadro # 3 no registra los permisos para cantinas transitorias, los que son otorgados por la gobernación de La Provincia de Los Santos, previa solicitud del interesado.
Otro de los factores que debemos considerar en esta red de comercialización son los propios músicos, los propietarios de los conjuntos “típicos”. En la actualidad estos devengan entre B/700.00, los menos cotizados, hasta alrededor de B/ 2,000.00 por noche aquellos que gozan de más popularidad y que hay que contratarlos con meses de anticipación.
Actualmente existen en Los Santos 27 conjuntos típicos, estando integrados por 6 miembros.


Cuadro # 3
Número de cantinas, bodegas, distribuidoras de licores y salas de bailes existentes
 En la Provincia de Los Santos (Sólo las permanentes). Año 1984
Distritos
Cantinas
Bodegas
Distribuidoras de licores mayoristas
Salas de baile
Guararé
13
2
-
8
Las Tablas
32
10
4
23
Los Santos
26
16
1
22
Macaracas
10
4
-
9
Pedasí
11
4
-
8
Pocrí
11
2
-
10
Tonosí
15
5
1
12
TOTAL
118
43
6
92
 Fuente: Departamento de comercio del Ministerio de Comercio e Industrias. Las Tablas, Provincia de Los Santos

Si consideramos el número de bailes realizados en 1983 resulta que los conjuntos “típicos” han sustraído de la economía hogareña santeña no menos de B/ 700,000.00 al año, para dar una cifra conservadora. A estos hay que añadirles las actuaciones de las murgas que suelen animar, en horas de las tardes, las fiestas de nuestros pueblos.
Por otro lado, otro hecho  que demuestra la evolución que han experimentado las fiestas de pueblos son los llamados abanderados. Originalmente esta manifestación era producto de la tendencia al trabajo colectivo, en forma de juntas, de los campesinos santeños. Era una muestra de solidaridad humana, por medio de la cual el abanderado asumía parte de los costos de la actividad, contribuyendo a reducir los gastos de la actividad a la cual era invitado.
Hoy existe un acuerdo tácito, de quien es invitado a una fiesta en calidad de abanderado, de que tarde  o temprano él podrá hacer lo mismo a quien lo invitó. Estos abanderados modernos llevan tras sí una especie de clientela cautiva a la fiesta del pueblo vecino.
Mención aparte merecen las “fonderas”. Este grupo, la mayoría de las veces constituido por mujeres, conocen a la perfección el calendario festivo de la región y no dudan un instante en recoger sus bártulos una vez finalizado un baile para instalarse en otro. Ellas, al igual que los “meseros” (los que atienden al público en sus mesas) y los “cantineros” proceden de los estratos sociales más afectados por la situación social existente en la provincia. Una manifestación del subempleo.

LA TRANSFORMACIÓN DE UNA CULTURA

Las fiestas de Los Santos deben ser entendidas como una manifestación superestructural de una sociedad rural sometida a las presiones de una economía de consumo. En la provincia, como en el resto de la república, se han intentado transformaciones que no han alterado  las verdaderas raíces de las estructuras socioeconómicas.[6] En consecuencia, afloran toda una serie de problemas sociales que, en el caso que analizamos, se manifiestan en la violencia de la emigración santeña tal y como ha sido demostrada en múltiples investigaciones.
La apertura de la región desde las décadas del 50 y 60 promovió la llegada de todo tipo de modernismos extraños. No obstante, la cultura parece aferrarse  desesperadamente a sus aspectos más tradicionales. Así se adulteran los resabios folklóricos existentes, porque al fin y al cabo no se trata de la existencia de dos sociedades (rural y urbana), sino de una en donde todo se vuelve objeto de consumo. Justamente esto es lo que ha sucedido con las fiestas, dejaron de ser un evento del pueblo para convertirse en una empresa con rentabilidad económica.
Cuando nuestros abuelos añoran sus tiempos pasados, saben dentro de sí, que algo no anda bien en la tierra de Belisario Porras. Quizás no tengan la formación para explicarlo académicamente, pero lo dicen a su manera:
"Yo no voy a fiesta ya. Ombe, ej que ya no son de nojotros.
Usted cree que yo voy a llenarle la panza a un pendejo”
La adulteración y comercialización del folklore es un hecho en la Provincia de Los Santos. Y nada no nadie parece capaz de detenerlo.

BIBLIOGRAFÍA

Conte Porras, Jorge. “El liderazgo de Sergio González Ruiz”, en REVISTA LOTERÍA # 332-333.Panamá. Noviembre-diciembre. 1983.
Figueroa Navarro, Alfredo. EL DESARROLLO DE LAS CIENCIAS SOCIALES EN PANAMÁ. Tomo 5. Biblioteca de la Cultura Panameña. 1983.
Herkovits, Melville. EL HOMBRE Y SUS OBRAS. La ciencia de la antropología social. IV edición. México: F.C.E., 1973.
Porras, Belisario.EL OREJANO. Chitré, Provincia de Herrera: Impresora Crisol S.A., 1982, 19 págs.
Heckadon Moreno, Stanley. CUANDO SE ACABAN LOS MONTES. Los campesinos santeños y la colonización de Tonosí. Eupan-Smithsonian Tropical Research Institute, 1983 






[1] Ver Pinzón Rodríguez, Milcíades. “Los Santos: Historia Poblacional”, en HORIZONTES EDUCATIVOS # 1, junio-Julio y # 2 Septiembre-Octubre . Panamá. 1981.
[2] Zárate, Manuel Fernando. “Nacionalidad y folklore; en Alfredo Figueroa Navarro. EL DESARROLLO DE LAS CIENCIAS SOCIALES EN PANAMÁ. Panamá: Biblioteca de la Cultura Panameña, 1983, pág. 194.
[3] Heckadon Moreno, Stanley. CUANDO SE ACABAN  LOS  MONTES. Los campesinos santeños y la colonización de Tonosí.  Panamá: Eupan/Smithsonian Tropical Research Institute, 1983, pág. 158.
[4] Al respecto consultar de Belisario Porras su ensayo El Orejano. Chitré, Prov. de Herrera, Panamá. edición del Centro Regional Universitario de Azuero, 1982. 19 págs. En igual medida de Jorge Conte Porras “El liderazgo de Sergio González  Ruiz”, en REVISTA LOTERÍA # 332-333. Panamá, Noviembre-Diciembre, 1983, págs. 90-104
[5] Término utilizado por nuestros campesinos para referirse a que gozan de mejores facilidades hospitalarias, vías de comunicación, centros educativos, etc.
[6] Pinzón Rodríguez, Milcíades.  LOS SANTOS: ESTRUCTURA AGRARIA DE EXPULSIÓN Y MIGRACIÓN. Departamento de Ciencias Sociales. Escuela de Sociología, Universidad Santa María La Antigua, 1979, 225 págs.

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