lunes, 3 de diciembre de 2012

LIBERATO TRUJILLO Y JOSÉ DE LA ROSA POVEDA (Dos zapadores de la educacíón en Azuero)

 
En el año 1992 publiqué un libro sobre la historia de la educación que titulé La Instrucción Pública en la Región de Azuero. Producto de nuestras pesquisas por el decimonono e inicio del siglo XX, la labor de dos educadores atrajo mi  atención. Me refiero a los casos de Liberato Trujillo y José de la Rosa Poveda, ambos ligados a las labores docentes en las tierras del Tijera y el Canajagua.
Desde entonces he intentado -no siempre con éxito-, develar y precisar el aporte de dichos educadores a nuestra región. Fundados en informaciones que hemos logrado recopilar, sabemos que hasta la década del setenta de la actual centuria sus nombres honraron a dos centros escolares del nivel primario: la Escuela El Cocal y la de El Sesteadero, localizadas en la jurisdicción administrativa del distrito tableño. Centros educativos que por razones que desconozco fueron despojados de los nombres de tan meritorios instructores.
Intentando ser respetuoso con el quehacer educativo de éstos educadores, pretendemos conocer algo de sus biografías y comprenderlos en el contexto sociológico e histórico que vivieron. Lo que sigue es apenas una primera e inconclusa aproximación al logro de ese objetivo.
                                                 La época que les correspondió vivir
Poveda y Trujillo nacieron a mediados del siglo XIX cuando en el Panamá colombiano el liberalismo intentaba afianzar sus raíces. Época preñada de todo tipo de asonadas en un Departamento que se distinguió por la zozobra administrativa.
En un contexto como el indicado, la doctrina liberal se hizo sentir a través de hombres como Buenaventura Correoso, general istmeño que contribuyó de manera notable al avance de la educación. El ilustre impulsor de la instrucción pública fundó en nuestro país la Escuela Normal Nacional de Varones; centro normalista que logró graduar a 56 maestros en el período comprendido entre los años 1872-1885. Entre los indicados educadores están Trujillo y Poveda, maestros que egresan en los años 1879 y 1881, respectivamente. Otros azuerenses igualmente graduados en la referida escuela fueron: Agustín Almengor (1876), Miguel Alba (1879), Francisco Henríquez (1879), Marcelino Villalaz (1881) y José M. Huertas (1884).
Noticias de la época nos informan que por aquellas calendas la educación en Azuero fue incierta y estuvo en manos de instructores que carecían de formación pedagógica; limitación que no les impidió superar escollos que aún hoy nos parecen insalvables. Tales fueron los casos de Nemesio Medina, Isauro Borrero, Pedro Ríos, José Encarnación y su esposa Isabel de Brandao, entre otros.
                               Liberato Trujillo, el educador de Vallerriquito de Las Tablas
El educador Liberato Trujillo Domínguez nació en Vallerriquito de Las Tablas el 13 de febrero de 1859. Se recibió de Maestro de Escuela Superior el 28 de febrero de 1879, es decir, a los veinte años de edad. Sabemos de buena fuente que Trujillo pudo estudiar magisterio gracias a las gestiones del General Correoso.
Inicialmente Trujillo estuvo laborando en Ocú, población en la que contrajo primeras nupcias. Posteriormente fija su residencia en Las Tablas en donde labora y vuelve a casarse. Ello no le impidió que también ejerciera su apostolado en la comunidad chitreana.
Como hemos indicado, Trujillo fue uno de los seis maestros de la promoción de la Escuela Normal Nacional de Varones que recibió el título para impartir clases en los grados superiores de las escuelas primarias; a diferencia de los restantes que se recibieron de Maestros de Escuela Elemental. Estos últimos estaban capaci­tados para atender a los alumnos de los primeros grados.
Varias generaciones de santeños y herreranos de inicio de siglo supieron de su consagración como educador. A los 85 años de edad, el 12 de mayo de 1944, falleció y fue sepultado en la Ciudad de Las Tablas.
                                  José de la Rosa Poveda Franco, un educador olvidado
No he podido determinar con precisión cuándo y dónde nació José de la Rosa Poveda. Por el momento puedo indicar que una placa colocada en un obelisco que reposa en el panteón tableño señala al año 1864 como el correspondiente a su nacimiento y a 1918 como el año en que fallece. En cambio, se ha podido determinar que este último año es incorrecto. Revisando los Archivos Parroquiales de la Ciudad de Las Tablas (Libro de Defunciones 1904-1920, página 276, partida # 3) se indica que Poveda falleció el 9 de enero de 1917, siendo hijo de Juan de Dios Poveda y Natividad Franco. En dicho documento se deja constancia que el educador Poveda estuvo casado con Teodosia Carrera (?). Según recuerdos de algunos de sus descendientes era nativo de algún Departamento de Colombia, información que no hemos logrado confirmar.
Otras fuentes históricas nos confirman que en los años ochenta del siglo XIX conoció en Guararé a Bibiana Pérez, con quien tuvo tres hijas. En el año 1888 lo encontramos impartiendo clases en la Escuela de Varones de este mismo poblado. A juzgar por la fecha de nacimiento de su primera hija (Leovigilda Poveda, 17/V/1882) y el año en que se recibe de maestro (1881), en Guararé tuvo una de sus primeras experiencias como maestro de escuela.
Los escritos de su autoría que he consultado dejan traslucir a un educador de una formación poco corriente en la región en la que ejerció su vida profesional. Así puede deducirse de algunos informes del año 1908 que Poveda remitía a la Secretaría de Instrucción Pública en su calidad de Inspector Provincial de Instrucción Pública y Estadística de Los Santos. Otro hecho que lo corrobora son sus participaciones en las Asambleas Pedagógicas que se efectuaron al inicio del siglo XX.
Creo que una prolija y profunda investigación sobre la vida de estos dos educadores podría aportar mayores luces sobre la contribución realizada por ellos a la educación peninsular. Contentémonos, por ahora, con estos inconclusos apuntes biográficos sobre los educadores que son objeto de nuestra atención. Nos queda, eso sí, la certeza de que la gestión docente de Trujillo y Poveda resulta ilustrativa de la necesidad de hacer justicia a tantos educadores que han quedado olvidados y esperando -muchos de ellos en la soledad de sus sepulcros-, la puesta en valor de unas vidas consagradas a la educación nacional.
                                                                                 ..*.....
"La reciente pasada guerra civil con el cortejo de todos sus horrores convirtió nuestras escuelas en campos de desolación. Basta recordar que al llegar una guarnición á un pueblo la casa que tomaba para cuartel era la escuela. La soldadesca, que en todas partes se distingue por el espíritu de destrucción, redujo á fragmentos el mobiliario, aplicándolo como combustible en la mayoría de los casos. Como consecuencia de maldad tanta, los locales convertidos quedaron en pocilgas y mobiliario en cenizas. Mucho han hecho nuestros Municipios por reparar ese mal, pero sin conseguir resultados satisfactorios, debido á la escasez de sus rentas.
Debo, pues, hacer constar que la mayoría de las escuelas carecen de mobiliario adecuado y suficiente. Hoy, que corre de cargo de la Nación ese gasto, hay fundada esperanza para una pronta reparación".
      José de la Rosa Poveda, Las Tablas 30 de mayo de 1908

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