jueves, 31 de agosto de 2017

SE HAN ABIERTO LAS PUERTAS DEL TEMPLO


                       SE HAN ABIERTO LAS PUERTAS DEL TEMPLO...

                                      "Se han abierto las puertas del templo
                                      que dan paso a la luz del saber..."
                           
Hace cincuenta años, en 1942, Las Tablas era un pueblito interiorano que, como tantos otros, vivía un poco indiferente a la Guerra Mundial que por aquellas calendas hacía de las suyas en la vieja Europa. En ese mismo año falleció el octogenario Caudillo Liberal Tableño y con él desapareció toda una época. El país vive, a partir de entonces, la crisis de liderazgo de la que todavía no logramos reponernos.
Por su parte, el Canajagua, viejo vigilante de la sierra, desde la elocuencia de su cumbre coronada de nubes, premonitoriamente habló con su pueblo de un tiempo que habría de venir:
"Tiempos vendrán -diría en su soliloquio tectónico- cuando los hombres no estarán sujetos al carisma de un líder para edificar su futuro y la cultura de los orejanos no dependerá de su residencia en la costa azuereña, ni del contenido áurico del bolsillo. La redención vendrá por la revolución del libro, el contacto con otros mundos y la palabra redentora del educador".
En efecto, pocos vieron en el inicio de labores del Primer Ciclo Secundario de Las Tablas, el relevo institucional de Porras. Al morir el más grande liberal progresista del siglo XX, las fuerzas de los hombres y los designios del arcano depositaron en las tierras tableñas el más imperecedero homenaje a la memoria de un estadista: la creación de un colegio.
Desde entonces, allí han estado, en un patriótico relevo generacional, hombres como Luis Pérez del Real, Agustín Jaén, Juan Velarde, Edwin Molina y muchos otros. Bajo la sombra protectora del inmenso pino escolar se han cobijado generaciones de santeños, y el gimnasio tiene grabado en sus paredes los sueños de miles de colegiales.      
Cincuenta años después, la labor pionera de profesores como Judith C. de Carrasquilla, Moisés Restrepo y Agustín Jaén, todavía está presente en los claustros escolares. Tras ellos, una legión de educadores ha sabido ser fiel a los sueños de Liberato Trujillo, José de la Rosa Poveda y Manuel María Tejada Roca.
Encarnando ese ideal, en un extremo de lo que antes fuera una llanería, y muy próximo al lugar sagrado en donde los tableños atesoran el osario de sus ancestros, se edificó el nuevo campus del colegio. Llanos y osarios; hermosa conjunción de libertad e identidad cultural, mancuerna que define la razón de ser y los objetivos del Colegio Manuel María de Tejada Roca.
Conscientes de ello, lo menos que podemos augurar a nuestro colegio, quienes tenemos la satisfacción de confesarnos manuelistas, es que en él perdure el ideario tan largamente defendido. Con altivez, sin aldeanismos alienantes, ávidos de saber, orgullosamente orejanos; como nuestra Alma Mater debemos ser capaces de mirar la cumbre del Canajagua y decirle que la libertad y la identidad cultural seguirán siendo nuestro norte y guía espiritual.          

......mapr...
* Publicado originalmente en ÁGORA Y TOTUMA # 16, Año 1, 24 de agosto de 1992.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario