A raíz de los resultados de la contienda política en Los Santos y Coclé he escuchado y leído todo tipo de comentarios, la mayoría de ellos caracterizados por la demonización del electorado santeño y coclesano. Es decir, nuestra gente es casi el demonio en persona, ejemplo de degradación, seres carentes de valores que mercadean su voto. Y qué cómodo y fácil es ver la cuestión política bajo este prisma.
    Si se hace el análisis inverso, es decir, si el resultado electoral hubiera sido lo contrario, he de suponer que la patria estaría agradecida y el desarrollo nacional llegaría a raudales. Este enfoque no deja de tener su dosis de ingenuidad política, porque la contraparte es similar a la que ganó. Diría más, surgió de ella; son los hijos qua aprendieron de "papá" gamonal, las prácticas de corrupción que tenemos.
    Lo que ha quedado en evidencia es que, en general, ya nadie cree en la clase política y el electorado prefiere llevar agua a su propio molino. Todo parece indicar que la elección de Varela fue un acto de desesperción política del votante; quiero decir, votó por el actual presidente porque no tenía otra opción válida. Lo afirmo porque de otra manera no se explica la derrota del P.R.D. y del panameñismo, a tan solo cuatro meses de que los últimos se apoderaran del poder político y los primeros se aferran a éste como garrapata en grupa de yegua.
    Aquello de que "al perro más flaco se le pegan las pulgas" es un aforismo que podríamos aplicar en este caso. No señores políticos, dejen de limpiarse con nuestro pueblo simplemente porque no les favorece. Lo que tienen que hacer es promover el desarrollo, mostrar con su ejemplo que otro Panamá es posible. Por favor, hagan la lectura correcta de lo que acontece, eso es lo inteligente y lo que los panameños demandamos.
     
    ......mpr...