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16 agosto 2026

EL TABLEÑÍSIMO ALMACEN DUCASA


La empresa comercial tiene una larga trayectoria en la región de Azuero. A lo largo de algo más de cuatro siglos se fue recomponiendo desde las funcionales y antiguas tiendas, negocios que en sus inicios apenas si podían recibir tal apelativo; instituciones que más que buscar la rentabilidad prestaban un servicio social. Sin embargo, en los últimos tiempos la añeja innovación ha sido retada por el capital internacional que se ha ido apoderando de los espacios que quedan disponibles; algunos dejados por los pioneros o, como ya es costumbre ahora, por la fuerza del capital que no conoce de historia ni de sentimentalismos comarcales.

Sin duda la actual innovación empresarial, es, en su mayoría, una hechura del siglo XX,  período cuando la vieja tienda, donde se vendía casi de todo, pasa a especializarse en otros rubros comerciales.

En esto pienso cada vez que acudo a la ciudad de Las Tablas y arribo al Almacén Ducasa, ejemplo de resistencia del comercio nativo, que se niega a dejar de ser, porque goza de cimientos que hablan de resiliencia y orgullo regional.

Ubicado en la avenida Belisario Porras, se accede al negocio luego de atravesar algunos escalones, que parecen indicar que el almacén está situado sobre una suave pendiente que corre paralela a la calle central del poblado. Y parece mirar desde su portada al viejo edificio de la Escuela Modelo Presidente Porras, sito en la antigua colina de El Perú.

Hay mucha dignidad en esta empresa comercial que dirige Félix “Felito” Ducasa y que es herencia de sus antepasados. Toda ella está plantada como gritando a los visitantes lo hermoso de su santeñismo; porque no se trata de un regionalismo estrecho en tiempo de globalización, sino de la certeza de que lo que construimos con sudor y lágrimas no puede deshacerse en el mercado, como si estuviéramos vendiendo algún despojo de la res comercial.

Me parece que el Almacén Ducasa simboliza lo que acontece con la región y el país. Es la imagen de nuestra cultura, otra faceta que reclama con urgencia un cambio social, evolución que no tiene que ser traumática y que ha de tener como norte la cultura de nuestros antepasados, desde la que han de edificarse las transformaciones regionales.

Mientras tanto, El Almacén Ducasa está allí a la vera de la avenida que lleva el nombre del más distinguido de los santeños. Miro el negocio y sonrío, porque no se necesitan grandes teorías para comprender la magia y el mensaje de lo que irradia. Porque sin ser dueño, lo siento mío, tanto como al mismo Porras o la sagrada imagen de Santa Librada. Sí, el almacén es un ícono de lo que somos y es emblema de la orejanidad, del tableñismo que no debemos dejarlo fenecer.

.......mpr...

Desde mi Bella Vista natal, Guararé a 15 de agosto de 2026.

 

 

 

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