La empresa comercial tiene una larga
trayectoria en la región de Azuero. A lo largo de algo más de cuatro siglos se
fue recomponiendo desde las funcionales y antiguas tiendas, negocios que en sus
inicios apenas si podían recibir tal apelativo; instituciones que más que buscar
la rentabilidad prestaban un servicio social. Sin embargo, en los últimos tiempos
la añeja innovación ha sido retada por el capital internacional que se ha ido
apoderando de los espacios que quedan disponibles; algunos dejados por los
pioneros o, como ya es costumbre ahora, por la fuerza del capital que no conoce
de historia ni de sentimentalismos comarcales.
Sin duda la actual innovación
empresarial, es, en su mayoría, una hechura del siglo XX, período cuando la vieja tienda, donde se
vendía casi de todo, pasa a especializarse en otros rubros comerciales.
En esto pienso cada vez que acudo a la
ciudad de Las Tablas y arribo al Almacén Ducasa, ejemplo de resistencia del
comercio nativo, que se niega a dejar de ser, porque goza de cimientos que
hablan de resiliencia y orgullo regional.
Ubicado en la avenida Belisario Porras,
se accede al negocio luego de atravesar algunos escalones, que parecen indicar
que el almacén está situado sobre una suave pendiente que corre paralela a la
calle central del poblado. Y parece mirar desde su portada al viejo edificio de
la Escuela Modelo Presidente Porras, sito en la antigua colina de El Perú.
Hay mucha dignidad en esta empresa
comercial que dirige Félix “Felito” Ducasa y que es herencia de sus
antepasados. Toda ella está plantada como gritando a los visitantes lo hermoso
de su santeñismo; porque no se trata de un regionalismo estrecho en tiempo de
globalización, sino de la certeza de que lo que construimos con sudor y
lágrimas no puede deshacerse en el mercado, como si estuviéramos vendiendo algún
despojo de la res comercial.
Me parece que el Almacén Ducasa simboliza
lo que acontece con la región y el país. Es la imagen de nuestra cultura, otra
faceta que reclama con urgencia un cambio social, evolución que no tiene que
ser traumática y que ha de tener como norte la cultura de nuestros antepasados,
desde la que han de edificarse las transformaciones regionales.
Mientras tanto, El Almacén Ducasa está
allí a la vera de la avenida que lleva el nombre del más distinguido de los
santeños. Miro el negocio y sonrío, porque no se necesitan grandes teorías para
comprender la magia y el mensaje de lo que irradia. Porque sin ser dueño, lo
siento mío, tanto como al mismo Porras o la sagrada imagen de Santa Librada. Sí,
el almacén es un ícono de lo que somos y es emblema de la orejanidad, del
tableñismo que no debemos dejarlo fenecer.
.......mpr...
Desde
mi Bella Vista natal, Guararé a 15 de agosto de 2026.

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