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19 julio 2026

EL OCULTO MENSAJE DEL FUTBOL DE MESSI

 

El fútbol, futbol o balompié, tres de las formas de escribir la disciplina deportiva, es un juego de lo más aceptado en América Latina. En Panamá, por ejemplo, no es hasta las últimas décadas que se ha convertido en un deporte de masas, cuya popularidad reta al béisbol, que no hace mucho tenía el beneplácito de las mayorías.

Ese cambio debe mucho al papel de los medios de comunicación de masas, los que, con el apoyo de la empresa privada y las organizaciones que le son propias, han promovido entre los panameños la afición al balompié. En este sentido difiere del béisbol, el que supo abrirse paso lentamente hasta alcanzar la cima de la que gozó entre los istmeños.

Lo del fútbol ha sido una carrera meteórica de popularidad que se da en un contexto sociológico caracterizado por las transmisiones internacionales, propias de la modernidad que ha hecho del deporte una actividad sumamente rentable para las instituciones que lo lideran, así como para las empresas privadas que ven en el juego un filón de beneficios económicos.

Sin embargo, el balompié es más que mercadeo, encarna un fenómeno social que tiene la capacidad de integrar a la población, esté o no en el estadio, porque los que miran el juego en el hogar sienten que ocupan una butacas privilegiada y las reacciones son las mismas. El televidente experimenta iguales angustias, sufre y estalla en emociones, se identifica con los equipos y muestra predilección por determinados jugadores, como en el caso del argentino que luce la camiseta con el 10.

Creo que el fenómeno social que representa Messi va más allá del juego. El argentino despierta pasiones y hasta animadversión, pero sobre todo admiración. Pienso que la magnitud de su figura no está en duda. Lo relevante en este caso es lo que él representa: liderazgo y humildad. Messi es como el mesías del pueblo, alguien que es el ideal de lo que debe ser. Por eso su figura no deja de tener una carga de oculta religiosidad.

La misma situación de exclusión social en América Latina, explica gran parte de este benéfico fanatismo popular. En el argentino se sublima el cansancio de las masas, esa que quiere tener líderes ilustrados y lo que encuentra, la mayoría de las veces, son políticos venales.

El fútbol con Messi permite recobrar la esperanza, la creencia de que es posible estar cobijado bajo el mando de un jugador y un equipo que proyecta humildad, que hace posible la magia del éxito y la felicidad, aunque se esfume una vez que la contienda futbolística llegue a su fin. Porque si Messi es un genio del balompié, su éxito es, también, una ganancia compartida en sociedades latinoamericanas deseosas de ascender socialmente y reencontrarse con los suyos.

.......mpr...

18/VII/2026


 

 

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