viernes, 19 de enero de 2018

LA GENTE GUARAREÑA





Mirar hacia el pasado siempre resulta gratificante. En especial cuando al hacerlo se recuerda a quienes han resultado protagonistas de momentos y sucesos que de alguna manera han impactado nuestras vidas. Sin embargo, el problema se complica cuando intentamos seleccionar entre una pléyade de seres que han sido luz comunitaria. En efecto, duele dejar algunos nombres en el tintero, pero resulta inevitable en una página cuyos caracteres están contados.
En el caso de Guararé habría que comenzar con aquel indígena, desconocido en su rostro y en su accionar comunitario, pero que ha legado el sonoro vocablo que da nombre al poblado, Guararí. Desde su tiempo, Siglo XVI, hasta la vigésima primera centuria, la historia presenta lagunas que alguna vez han de ser llenadas para gloria de quienes viven el guarareñismo peninsular.
Lo cierto es que los primeros nombres de personajes comunitarios no aparecen hasta la segunda mitad del Siglo XIX, acaso porque en los siglos anteriores aún no se había estructurado el emplazamiento poblacional y se carecen de fuentes confiables que den cuenta de la comunidad que tal vez se constituyó como tal hacia el siglo XVIII. Lo cierto es que algo se tejió previamente en el tejido social cuando en la nonagésima centuria aparece la figura de Bibiana Pérez Gutiérrez, quien lidera la creación del distrito. Ese proyecto sugiere que ya existía algún grado de maduración social y que otros nombres y apellidos marcaban el devenir ciudadano. En mi libro PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES (GUARARÉ, 1869-2010) doy cuenta de esos nombres y apellidos que forjaron la personalidad colectiva comunitaria.
Aparte de la mencionada matrona, en la décima novena centuria, aparecen los nombres de don José Vásquez Delgado (1856) y don Ubaldino Córdoba López (1864-1953), ambos presbíteros cuyas ejecutorias son conocidas. El siglo concluye con el nacimiento de Manuel Fernando de Las Mercedes Zárate (1899-1968), personaje que marca la historia como figura cumbre de la intelectualidad guarareña del siglo XX. Zárate representa el lúcido ejemplo del campesino convertido en erudito, hazaña que tratan de emular no pocos personajes nacidos en la Tierra del Festival de La Mejorana.
La tierra guarreña inicia el siglo XX con pie firme. El 10 de noviembre de 1903 el municipio guarareño se adhiere a la separación de Panamá de Colombia y con tal fin emite un acuerdo municipal en el que deja constancia del acontecimiento, en una postura política muy a tono con los nuevos tiempos. La lista de personas que lo firman es un bello testimonio de las familias que habitaban el distrito. Y ya que estamos por estas calendas, recordemos la figura de Teodolinda Zarzavilla, emprendedora mujer que establece la casa comercial cuyo emplazamiento arquitectónico aún se mantiene en pie.
Luego de la separación de Panamá de Colombia, al calor de las políticas liberales, otros rostros marcarán la historia comarcal. La revolución educativa del liberalismo hace que surjan nuevos líderes comunitarios, quienes, beneficiados indirectamente de esas transformaciones, encuentren su nicho social. Tales los casos del médico empírico, don Darío Angulo Pérez (1870-1970), quien nacido en la centuria anterior (Siglo XIX), se proyecta como curandero de fama.  Su hijo, don José Nieves, escala puestos dentro de la burocracia regional y resulta un importante puntal para la realización del más famoso festival folclórico de Panamá.
Para Guararé el festival en mención es más que un evento cultural. Gracias al mismo otros rostros sociales aparecen en el escenario. Pienso en personajes como Benjamín Domínguez, Esteban Rodríguez, Arcelio “Chelo” Bravo (1926-2006), Victorino “Nano” Córdoba, Rufino García, Gabriel Villarreal, Ermisenda “Chenda” Castillo, Jacinto “Chinto” Vergara, Héctor “Pito” González, Anselmo “Chemo” Villarreal, Federico Barrios, Escolástico “Colaco” Cortés, Arcelio “Chelo” Espino, Félix  Pérez, Ubaldino García, Abraham Díaz Angulo, Martina Castillo y una larga lista de hombres folk y profesionales que han sido el alma del guarareñismo. Y cómo olvidar a Reyes Espino, Antonio “Toño” Saavedra y su hija, la recordada educadora doña Doris Saavedra de Saavedra. Además, gente brillante como la doctora Evelia Vega de Cortés, Didio Borrero, Artemio Córdoba, Francisco Castillero Carrión, Leonidas y José del Carmen Saavedra Espino, así como el emprendurismo empresarial de Alexis “Baby” Jiménez. Otro tanto podríamos decir de zapadores del cooperativismo como Pablo Durán y Alejandro Pinzón Jaén.
Dicho de otra manera, la construcción del alma colectiva, vale decir, la identidad de Guararé, es un producto sociocultural y como tal bajo la responsabilidad de gente notable de sus corregimientos. A saber: Guararé, El Espinal, El Macano, Guararé Arriba, La Enea, La Pasera, Las Trancas, Llano Abajo, El Hato y Perales. En efecto, existe una biografía que no se agota en los nombres que arriba he recogido y que también encontramos en tales circunscripciones administrativas. Para esos personajes, algunas veces anónimos, el reconocimiento por su firme contribución al desarrollo distrital.
Milcíades Pinzón Rodríguez,
En las faldas de Cerro El Barco, Villa de Los Santos, a 7 de mayo de 2017.



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