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19 mayo 2016

INVASIÓN DE MEMES



Los memes se han hecho comunes. El famoso artilugio de la comunicación contemporánea invade los sitios más inesperados, logra acosar hasta la extenuación y si te descuidas vuelve lento el "smartphone", porque ocupa gran parte de los archivos del teléfono inteligente.
El origen del vocablo hace alusión a un tema que se vincula con la genética y la sociología. Teóricamente el meme es la contraparte cultural del gen; porque mientras el último aún no puede modificarse, el meme es el equivalente del rasgo cultural, que a diferencia de archivo genético está sujeto a la transformación y logra reproducirse tanto como la cultura lo permita.
De modo que el meme es un tópico más serio que el simple mensaje comunicacional que enviamos a nuestros amigos. Pero al grano, lo que importa en este caso es tomar conciencia de las implicaciones que el mensaje electrónico encierra. Porque de algo bien pensado, el meme se ha vuelto “ligth”, un poco banal y con cabeza hueca. En efecto, percátese que hay individuos que ya no escriben, que optan por atiborrarnos de memes, porque creen que éstos hablan por ellos y, en teoría, comunican lo que piensan. Preocupante, porque algunos ya no escriben, sino que envían memes, cual niños de aprendizaje incipiente.
Claro que no estoy planteando que los tiremos al basurero, ni que ellos son una plaga demoníaca. A lo mejor al meme le ha pasado lo que a otros productos sociales; hemos abusado de su uso y, de ser una idea luminosa, terminamos por “desgastarlos”, hacerlos tan comunes que ya no denotan, sino que connotan. Es decir, se han vuelto un bien desnaturalizado de tanto rodar en el mercado de lo baladí. Sí, nada escapa a su influjo; desde los pensamientos de grandes escritores, pasando por las reinas del carnaval, hasta el mensaje religioso que pregona el edén para los fieles devotos.
Y ahora que dispones de tiempo, deja de leer este comentario y visita el buzón del teléfono. Por favor, borra las decenas de memes que has acumulado en la última semana. ¡Ah!, y meditemos un poco antes de enviar el próximo mensaje prefabricado, porque la cigarra electrónica sonará para sorprender al receptor con el arribo de otro meme que podría resultar necio, indeseable y machaconamente repetitivo.



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