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23 mayo 2026

SOBRE UNA CIUDAD INTELIGENTE: EL CASO DE LA VILLA DE LOS SANTOS

 

 

Introducción

La necesidad de poseer ciudades más modernas nos lleva a la concepción de una ciudad inteligente. Vale decir, un centro urbano que sea capaz de autogestionarse, al mismo tiempo que utiliza las tecnologías de la última generación para mejorar la calidad de vida de sus habitantes y mantiene un desarrollo autosustentable.

Veamos brevemente el caso de la Villa de Los Santos, ubicada en la provincia de Los Santos y lo que una ciudad inteligente podría hacer por ella y sus habitantes.

La heroica Villa de Los Santos

La población santeña tiene sus orígenes en el período colonial, fundada el 1 de noviembre de 1569, está entre las ciudades más antiguas de la región de Azuero. Es decir, cumplirá 457 años en el presente momento histórico. En sus orígenes fue diseñada basada en el clásico diseño hipodámico, también llamado tablero de ajedrez.

A lo largo de los siglos ha mantenido el diseño urbano que ubicaba las familias más distinguidas en torno a la plaza, disminuyendo la relevancia social en la medida que se alejaba de la vieja ágora peninsular.

La evolución del asentamiento urbano

En el transcurso de los siglos no sólo ha crecido la población, sino que se ha modificado la estructura urbana con el surgimiento de nuevas barriadas. Sin embargo, este crecimiento no ha sido guiado ni ha existido una planificación urbana que guíe el anárquico uso de los contemporáneos espacios territoriales.

El arribo del nuevo año encuentra a la Villa de Los Santos, a la Capital Histórica de Azuero, con la misma desidia urbana que la ha caracterizado a través del tiempo. Por tal razón, urge plantear algunas líneas de pensamiento que hagan posible superar el estancamiento y que sirvan de base para una ciudad más resiliente que conduzca a lo que podríamos llamar una ciudad inteligente (smart city).

Fundamentos básicos para una ciudad inteligente

1. Lo primero que debemos tener en cuenta es la necesidad de un mayor estudio del asentamiento urbano. Así ha de ser, en efecto, porque debemos estudiar el poblado, no sólo en los tiempos modernos, sino en la génesis histórica del mismo.

En este punto conviene analizar la estructura social y económica del centro urbano, para lograr determinar los rasgos fundamentales de su desarrollo. Lo que supone el conocimiento de la sociedad y su interacción con el ágora urbana, para determinar en qué medida se retroalimenta la base geográfico-espacial con las actuales aspiraciones del poblado.

Para recabar esa información se utilizan diversas y conocidas técnicas sociales, de modo que se pueda pulsar el pensamiento de los pobladores, no sólo en torno a su realidad actual, sino a sus aspiraciones futuras.

2. Será necesario utilizar tecnología moderna para fomentar interacción entre las estructuras municipales y el hombre que mora en la ciudad. En este sentido es necesario utilizar páginas web distritales en donde el santeño pueda leer sobre su historia, proyectos municipales y hacerse partícipe de una visión compartida de futuro.

Este salto tecnológico es fundamental para poder implementar una resiliente e inteligente ciudad del futuro. Porque los proyectos deben ser producto del debate de los miembros comunitarios y permitir que el ciudadano no sólo participe, sino que le resulte familiar lo que se está realizando en el municipio y que él ha contribuido a forjar.

La retroalimentación entre la comunidad, las aspiraciones y políticas municipales debe tener como soporte una red tecnológica que facilite la comunicación entre los miembros que integran el sitio urbano. Lo que implica que hay que desburocratizar los trámites, para que sean ágiles y eficaces. Así, por ejemplo, el pago de tributos podría hacerse desde la comodidad del hogar. Igualmente, los eventos que organicen las autoridades podrían comunicarse a los contribuyentes, al ciudadano que reside en la ciudad. De la misma manera, se podrían dar a conocer las inquietudes comunitarias, las que son atendidas antes que se conviertan en problema social.

Lo relevante de una red de esta naturaleza es que permite la retroalimentación y va forjando una cultura de la resiliencia que contribuye a que el habitante pueda enfrentar los desafíos colectivos. Además de permitir el desarrollo efectivo de la gestión municipal

3. Sostenibilidad ambiental

La idea básica de la sostenibilidad es lograr que los avances de la tecnología y el desarrollo sean posibles sin afectar mayormente el entorno en el que mora el ciudadano. Para ello es importante la planificación que permita anticiparse a eventos que pudieran ser traumáticos, así como lograr un uso racional de los recursos económicos, todo ello en el marco temporal de su aplicación.

La ciudad inteligente no sería tal sin la valoración de elementos que contribuyen a la sostenibilidad ambiental. Vale decir: áreas verdes, arboledas, control del ruido, purificación del agua, disposición de excretas, recolección de la basura, entro otros.

4. Una ciudad inteligente no sería posible sin docencia ciudadana. Este elemento muchas veces ha sido descuidado, asumiendo que ello es una responsabilidad familiar y escolar. Esta concepción olvida que una ciudad inteligente tiene como base el compartir los valores sociales y las conductas esperadas. Esta cultura presupone una integración de las diversas instituciones sociales sin las cuales la armonía social no es posible. Lo que significa que, además del núcleo familiar, es necesario integrar a la escuela, los grupos de la sociedad civil y los que son propios del engranaje gubernamental (policía, ministerios y otros).

Este aspecto es vital para el logro de la ciudad inteligente, porque no se trata únicamente de tecnología que integra y que viabiliza la comunicación, sino de ir construyendo la argamasa social y cultural.

Conclusión

El caso de la Villa de Los Santos, entre las más añejas ciudades peninsulares, podría constituirse en un ejemplo regional y nacional. Justamente por tratarse de un núcleo urbano colonial demostraría a los incrédulos que lo antiguo puede y debe ser sujeto de un cambio social planificado, resiliente y sostenible en el tiempo.

Los cuatro aspectos aquí planteados son apenas un asomo de lo que podría hacerse para el logro de ciudades mucho más amigables y centradas en los ciudadanos que en ella moran. Ojalá que así sea.

.......mpr....

 

 

 

 

 

 

 

 


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