viernes, 6 de mayo de 2011

MANGO

El democrático mango
MANGO. “Mira uno, tantos”, dijo el poeta Sinán. Son muchos desparramados por los campos interioranos. Manjar de pobres y delicia de ricos. Huele ese mango piro, calidad, papayo, huevo de toro, carato, etc. Lo tomas en la mano y palpas su textura de fruta madura o de mango pintón. Y no hay quien coma tantos mangos. Miríada de ejemplares sobre el suelo, mientras los niños los miran en la curumbita del árbol. El mango está ligado a nuestra cultura, como la cascá que se reproduce para la misma época. El mango sabe a fruta, pero sobre toda a recuerdos de la infancia. Y cuántos mangos, perdidos por allí, sin industrializar, como si pudiéramos darnos el lujo de verlos putrefactos bajo la sombra del árbol más democrático de Panamá: el viejo y productivo mango.

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