04 junio 2022

FLOR DE CANANGA

El hombre que habita la península de Azuero es un ser territorial, vive anclado en la tierra y forma con ella un amasijo de experiencias, sabores,aromas y sentimientos. Si hay algo que le define es esta característica,forjada siglo atrás, cuando hizo suya la tierra, y la tomó para sí y al hacerloella lo hizo suyo también, en una relación dialéctica de forjar y ser forjado.

Por las razones expuestas muchas veces esos resortes emocionales sedisparan con el aroma de lo suyo, por eso sus evocaciones del ayer son tanfuertes, tan terrenales, tan cargadas de hondo significado. Acontece con elolor a guayaba, a tierra mojada, a blancas margaritas, a mito en flor y a flor de cananga.

El árbol de cananga siempre estuvo allí, próximo a la casa, en lavivienda campesina, en la flor campesina y arquitectónica que es la casa dequincha. La cananga tiene un aroma dulzón, de perfume silvestre que impregnólos días de la infancia o las noches llenas de estrellas o de nubes que sedesgajan en lágrimas del cielo.

“Huele a cananga”, decían antaño, cuando el árbol era timbre de orgullopara la familia que moraba en el campo o en la tímida zona urbana. Y entoncesno necesitábamos el perfume francés, porque la cananga era el aroma de lo quesomos, el agua que perfumaba las sienes y el cabello de la mujer que coqueteabacon el amado, en la visita de pretendiente o en el lecho de la amada.

El ser contemporáneo, más pragmático y pretendidamente moderno, intenta reemplazar la flor de cananga, desconociendo que el asunto no radica en el Chanel N° 5, ni en otro aroma de la perfumería moderna. Acalla todo de “estos son otros tiempos”, “son cosas del ayer”, “todo en la vida cambia” y otras bobadas semánticas. No comprende que ser universal no implica necesariamente la negación de su swr territorial, aquel que le definió y que le permitió tener personalidad individual y colectiva. Y así, en su ceguera cultural, ha querido ocultar sus querencias, reemplazar la cananga por otras plantas, muy “pretty” ellas, pero carentes de proyecto existencial y alejadas de sus experiencias .sensoriales y de vida.

Volver sobre la flor de cananga es necesidad imperiosa para el peninsular ser que mora en el siglo XXI, porque la perdida de la identidad, del ser terrenal, es caer en el submundo del alma enjuta y la vida sin rumbo; y sobrevivir alienado, porque le han robada hasta los aromas y no lo sabe. Maquiavélicamente a alguien le interesa que desaparezca el árbol de cananga, para que no te sientas reconocido en su aroma de perfume montaraz.

…….mpr…

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